Capítulo sexto
CONTRANARRATIVAS DIGITALES DE MIGRANTES LGBT+
EN TIJUANA: VIOLENCIAS Y RESISTENCIAS
EN EL CONTEXTO DE LA PANDEMIA POR COVID-19
Juan Antonio del Monte Madrigal*
Mariana Villarreal Gaspar**
Tania Meredith Maldonado Flores***
Sumario: I. Introducción. II. Metodologías participativas y audiovisuales en la migración. III. Contexto. Migración diversa en México y violencias representacionales. IV. El relato encarnado de la experiencia de vida: aproximación narratológica y análisis del discurso. V. Discursos y contranarrativas de la migración diversa en Tijuana: violencias y resistencias. VI. Conclusiones. VII. Bibliografía.
I. Introducción
Una de las responsabilidades más comprometedoras que tenemos como académicxs de la migración es ponderar las consecuencias de la forma en que representamos a aquellas personas en situación de movilidad, especialmente si el grupo en cuestión es susceptible de discriminación, vía prejuicios, estereotipos y estigmas asociados. Esto toma mayor relevancia cuando escribimos desde una posición diferenciada de poder y con acceso a plataformas de comunicación que articulan discursos que puedan potencialmente afectar a las personas que experimentan una situación de (in)movilidad.
La esfera pública está plagada de representaciones tergiversadas, discriminatorias y espectacularizantes en torno a la población migrante. En el tratamiento informativo, generalmente se les cosifica y se destacan sus condiciones de precariedad y miseria.1 La vulnerabilidad de las personas migrantes es atajada desde los procesos violentos y las tragedias que rodean el drama migratorio, donde la dinámica de la movilidad constantemente alude al problema político de la coyuntura y se destacan los aspectos negativos de la migración.2 Esto es particularmente grave pues se basan en imaginarios latentes que pueden tomar forma en discursos y prácticas de exclusión con base xenófoba, de clase y de género.3
Las narrativas mediáticas que sostienen estas representaciones suelen ser desde un punto de vista externo y pocas veces dejan escuchar la voz de las personas que migran. En buena medida, las producciones académicas, aunque suelen destacar la voz de las personas migrantes —especialmente las de corte cualitativo—, normalmente centran la narración a partir de la interpretación de quien investiga. El impulso de metodologías de colaboración, participación y cocreación en la investigación social es un intento por zanjar estos sesgos.
En este capítulo presentamos una experiencia de trabajo con metodologías audiovisuales, comunitarias y participativas, como las narrativas digitales4 elaboradas por migrantes LGBT+ en el contexto de la pandemia por Covid-19 y, además, realizamos un análisis del discurso de éstas. Dichas narrativas fueron creadas como parte de un proyecto de investigación en el que participaron lxs autorxs,5 donde se incentivó la posibilidad de que las personas migrantes de la comunidad LGBT+ pudieran generar autorrepresentaciones de su propia experiencia de tránsito migratorio y de género en un formato audiovisual y así estimular contranarrativas frente a las representaciones abyectas de los medios de comunicación y de algunos sectores académicos.
II. Metodologías participativas y audiovisuales
en la migración
La historia de la ciencia da cuenta de cómo ésta ha sido una empresa alejada de sus objetos de estudio en tanto ha emprendido la búsqueda de un supuesto conocimiento objetivo y universal que puede validarse empíricamente.6 La epistemología dominante de la ciencia, basada en la hegemonía de los saberes experimentales derivados de las ciencias físico-naturales, ha ayudado a instrumentar procesos coloniales, eurocéntricos, heteropatriarcales y hasta extractivistas en la generación del conocimiento, donde el cuestionamiento ético más claro ha sido tratar como objeto al interlocutor social que se está estudiando. Una consecuencia para las ciencias sociales ha sido entonces que se instrumentaliza la relación con las personas estudiadas, donde lxs investigadores “recogen” datos de la realidad para analizar posteriormente en su escritorio.
En ese sentido, según Francés, Alaminos, Penalva y Montecreu, hay por lo menos tres elementos necesarios para cambiar el enfoque hacia el diseño de investigaciones colaborativas y participativas.7 En primer lugar, hay que explicitar el componente epistemológico como exigencia de reflexividad respecto al lugar de enunciación que vamos a compartir, y cómo ello afecta en la práctica profesional en tanto estemos involucrados en temas de opresión y desigualdad estructural. Segundo, hay que pasar de darle preponderancia al método —entendido como una investigación donde todo procedimiento se subordine a la aplicación de unos pasos preestablecidos— para darle primacía al proceso participativo donde se vincule el conocimiento con el cambio social. Por último, sustituir lo monológico por lo dialógico, es decir, es en el diálogo y no en el monólogo donde se pueden proponer soluciones al problema de investigación planteado.
Estos tres elementos están en sintonía, entonces, con la posición epistemológica de la producción horizontal del conocimiento,8 donde se reconoce que el conocimiento de los especialistas académicos no es el único ni el más pertinente. En ese sentido, partimos del hecho de que las personas migrantes LGBT+ son lxs verdaderxs expertxs en el conocimiento del proceso migratorio de la diversidad sexual. En sintonía con estos planteamientos, reconocemos con Cornejo y Rufer la necesidad de romper con la arrogancia de hablar por las personas migrantes desde una voz hegemónica y autorizada, procurando la igualdad discursiva y la autonomía de la propia mirada de las personas migrantes que participaron con nosotrxs. De acuerdo con estos autores, el elemento clave en esta apuesta es la condición dialógica de la producción de sentido. Todo conocimiento que se produzca con base en interpretaciones de sentido pone en práctica una diversidad de saberes que se reconocen como interlocutores válidos.9
Entonces, las metodologías audiovisuales se plantean como un dispositivo adecuado para catalizar procesos de investigación participativa y que reconozcan la autonomía de la mirada de lxs participantes. Además, las estrategias colaborativas audiovisuales han demostrado ser una herramienta poderosa de investigación e incidencia social en los procesos de movilidad forzada que colocan la posibilidad de que las personas migrantes tomen el control de las narrativas sobre su propio periplo de movilidad.10 De hecho, los trabajos aquí analizados forman parte de una fase del proyecto “Humanizando la deportación”, que se implementó durante la pandemia con el objetivo de registrar y compartir las experiencias migrantes en el marco de la emergencia sanitaria por Covid-19. Este proyecto visual, comunitario y participativo, ha documentado audiovisualmente múltiples casos y testimonios que dan cuenta de las consecuencias del endurecimiento de las políticas migratorias y del asilo en la región fronteriza México-Estados Unidos y ha logrado formar el archivo digital cualitativo más grande del mundo vinculado con los procesos de movilidad.11
Las narrativas digitales son breves y personales, están centradas en la voz y en la creatividad de quien narra, tienen una solución audiovisual y su formato es digital, por lo que puede ser difundido fácil y ampliamente por Internet.12 Las narrativas digitales son parte de una metodología colaborativa donde el narrador es un facilitador para darle preeminencia a su mirada. En ese sentido, es una técnica que ha permitido a las propias personas migrantes crear y dirigir sus propios testimonios audiovisuales. Podemos decir, de manera resumida, que las narrativas digitales son autorrepresentaciones audiovisuales mediadas digitalmente.
Las narrativas digitales ponen en el centro la creatividad vernácula,13 es decir, la generación de productos culturales fuera de la lógica mercantilista y de los circuitos de la alta cultura, para más bien arraigarlos en los procesos de las vidas cotidianas mundanas y desde abajo, prácticas que surgen de contextos y convenciones comunicativas ordinarias, populares y no elitistas ni academicistas. Las narrativas digitales, entonces, pueden observarse como prácticas comunicativas donde se amplifican las voces ordinarias, no hegemónicas. En ese sentido, la experiencia cotidiana se puede transformar en una producción cultural que se puede difundir públicamente.
Por todo lo anterior, nuestro compromiso ha estado vinculado con catalizar el empoderamiento de las personas diversas en situación de movilidad por medio de la creación de narrativas digitales. Es por ello que, desde un principio, nuestra tarea en este proyecto ha sido no hablar a nombre de las personas migrantes LGBT+, sino comprometernos con la posibilidad de que sus propios testimonios se conviertan en una producción audiovisual que pos-
teriormente pueda amplificarse y así tener posibilidades de incidencia en la transformación de las representaciones de la migración diversa. En este capítulo, lo que haremos es, una vez colocadas esas narrativas en la esfera pública a través de la página de Internet, analizar narrativa y discursivamente los procesos violentos y las formas de agencia que las propias personas migrantes de la diversidad destacaron en sus testimonios.
III. Contexto. Migración diversa en México
y violencias representacionales
Las disidencias sexuales transgreden y subvierten la norma binaria del sistema sexo-género y la heteronormatividad hegemónica establecida en un sistema patriarcal, esto ha sido motivo de múltiples manifestaciones de discriminación, intolerancia y violencia en diversos contextos sociales hacia las personas que se adscriben al colectivo LGBT+ (Lésbico, Gay, Bisexual, Trans y demás disidencias sexuales). Estos escenarios se encuentran inmersos en relaciones de poder y dominación y, entre otros acontecimientos, producen eventos relacionados con procesos migratorios, ya que las personas del colectivo pueden decidir salir, o bien verse forzadas a salir, de sus países de origen derivado de las situaciones violentas que viven como las que se relatan en las historias analizadas para este capítulo.
En este sentido, es una realidad que históricamente las movilidades del colectivo LGBT+ son parte de la vida de las personas de la diversidad sexual, por un lado, como estrategia de vivencia y por otro como una forma de expulsión por motivos de LGBTfobia en sus lugares de origen. Entendemos por LGBTfobia todas aquellas expresiones de discriminación, exclusión, intolerancia, de violencia física, simbólica, política y estructural hacia las personas del colectivo LGBT+, específicamente en función de prejuicio por su orientación sexual y/o identidad de género diversa. Este tipo de violencias han sido una constante en países ubicados en Centroamérica y en México, lo que ha provocado este tipo de desplazamientos y migraciones forzadas. Aún así, fue hasta hace relativamente poco que desde la producción académica crítica se empezó a prestar atención a los procesos migratorios de las personas de la diversidad de género y sexual.
Por lo que se refiere a la migración por México, las principales investigaciones se han aproximado a procesos de violencias en la movilidad y formas de resistencia.14 En relación con los informes de organizaciones que dan cuenta de las dinámicas de movilidad en las diversas rutas terrestres dentro de México, la inclusión de perfiles de la diversidad sexual ha sido progresiva, pero insuficiente, para poder aproximarnos a la multiplicidad de factores que intervienen en los motivos de salida, las experiencias en el tránsito y las expectativas de futuro. Por ello, la necesidad de primar la palabra de lxs migrantes sigue siendo indispensable para lograr dar cuenta de las dinámicas de poder y el tejido de las contraconductas que emergen desde lo cotidiano y a la par evitar caer en discursos de victimización en donde se les pretende sin capacidad de agenciamiento político.
Por supuesto, también es importante reconocer que, dentro de los procesos de las migraciones forzadas del colectivo LGBT+ se enmarcan políticas que criminalizan la diversidad sexual, así como a las disidencias hacia los marcos cisheteronormativos, heteronormativos e incluso homonormativos, estas políticas pueden encontrar lugar en diversas instituciones y están inscritas en el orden de lo administrativo estatal-institucional a través de legislaciones y normas jurídicas, pero también se inscriben en los imaginarios socioculturales mediante la implementación y socialización de discursos de normalización y/o de odio y deshumanización hacia les otres, estos pueden encontrarse en la forma y el contenido de narrativas en los medios de comunicación y las redes sociales de segundo orden.
En relación con lo anterior, a partir de las caravanas y su visibilidad mediática fue incluido lo relacionado con caravanas y bloques conformados por personas LGBT, mayormente se dió a conocer una visión heterocentrada de la migración LGBT, este hecho provoca despolitizaciones y borramientos de las luchas y resistencias que se implementan en los procesos migratorios de dicho colectivo. Por ello, aquí analizamos las voces de lxs mi-
grantes diversxs que han logrado tomar el control de su propia historia y contar, por medio de narrativas digitales, testimonios plagados de violencias, pero también de agenciamientos.
IV. El relato encarnado de la experiencia de vida:
aproximación narratológica y análisis del discurso
La narración que hacen lxs realizadores desde su propia voz da cuenta de la historia vivida en distintos momentos de su realidad migratoria. La verbalización de episodios clave de su experiencia en la migración se encauzan desde ciertos aspectos que delinean sus problemáticas e intereses, por medio de un tejido narrativo que enhebra elementos con los cuales se construye la historia encarnada. Las historias de vida, por tanto, son contadas desde la enunciación de lxs realizadores con base en una disposición narrativa que construye un relato con la finalidad de contar cuál es su situación desde un enfoque LGBT+ en un contexto migratorio.
Al tener en cuenta a las historias como un relato, una narración emitida desde lxs propixs realizadores, se puede indagar sobre su construcción narrativa a partir de los elementos que conforman la historia. Por ello, en este apartado se desglosarán algunos de los aspectos de la narratología y del análisis del discurso, para dimensionar e interpretar qué significa ser migrante LGBT+ por medio de un relato emitido y encarnado.
Partir de la narratología —propuesta desde el sentido de la realidad narrativa que subyace en el relato como lo advertía Bal—15 implica sistematizar un corpus narrativo de lo que se emite en el relato, entendido como “una construcción progresiva, por la mediación de un narrador, de un mundo de acción e interacción humanas, cuyo referente puede ser real o ficcional”.16 La sistematización de los componentes narrativos es una pauta interpretativa para llegar al significado de la historia. Autores como Pimentel, Genette y Villanueva coinciden en que los relatos están compuestos por elementos que se relacionan desde la modalización, la espacialización y la temporalización, donde cada componente tiene diferentes cualidades que pueden caracterizar y dar forma a la historia, aunque hay que advertir que no todos los componentes se encuentran en los relatos, e incluso unos pueden ser inexistentes.17
La primera aproximación narrativa de la historia está dada por el punto de vista, desde el cual se lleva a cabo la narración; es decir, la modalización de la forma en que se relata está determinada por la mira y habla dentro de la historia. Villanueva refiere a que hay una disposición de la voz, o de las voces, modulada que denota una perspectiva a la hora de contar una historia. Cabe decir que esta modalización tiene implicaciones importantes, pues quien tiene el punto de vista sobre el relato es quien decide qué contar y de qué manera hacerlo. El autor distingue entre diferentes modalizaciones: 1) las relatadas en tercera persona (omnisciencia); 2) la modalización psíquica, y 3) la modalización en primera persona. Dado que el enfoque de las narrativas expresadas por lxs realizadoras migrantes LGBT+ son emitidas desde sus propias voces, es conveniente prestar atención a la modalización en primera persona, la cual se presenta desde un “yo” en la narración, quien observa, cuenta e identifica lo que sucede en el relato.18
En cuanto a la espacialización, se otorga referencialidad y valor a los lugares mediante un sistema descriptivo que puede ser compositivo (descripción y organización espacial) o semántico (efecto de sentido que se construye a partir de lo que significa el espacio relatado).19 Este último puede adquirir mayor énfasis interpretativo, ya que incluso puede llegar a ser una extensión del propio personaje, en este caso de lxs migrantes LGBT+ que tienen un fuerte vínculo con los lugares que forman parte de sus vidas a través de su tránsito migratorio.
Por otra parte, los dos elementos antes señalados actúan de forma conjunta con la temporalización. En cuanto al tiempo, Villanueva menciona que hay una conversión entre tiempo de la historia y el tiempo del discurso, de manera que este tiempo discursivo tiene la capacidad de no ser contado solo cronológicamente, y que pueda ser contado según su ritmo, su orden o su frecuencia.20 En el caso del ritmo, la elipsis es un aspecto que hay que enfatizar, dado que genera la impresión de aceleración temporal, sin que sea enunciado en el discurso. Respecto al orden, también sería necesario retomar las disposiciones temporales que se irrumpen en la narración, tales como analepsis (acontecimiento narrado que tuvo lugar en el pasado) y la prolepsis (acontecimiento que se narra posterior del punto del relato).21 Finalmente, a lo que atañe en cuanto a frecuencia del relato depende de la voz que cuenta la historia, por lo que dicha frecuencia se refiere a la cantidad de veces que es contado el relato (singulativo, repetitivo e iterativo).
Hasta aquí se presentaron algunos de los elementos desde los cuales se puede comprender la conformación narrativa de las historias. No obstante, existe otro aspecto que es de suma importancia por el grado de significación y representación que tiene en la historia. Se trata de la dimensión actorial del relato, donde el personaje pueda ser analizado desde lo que Pimentel refiere como sentido moral, psicológico y físico.22 Por tanto, es relevante retomar este aspecto dentro de la realidad narrativa, puesto que así la representación del personaje en la historia se dimensiona desde la construcción que tiene por medio de rasgos que delinean su aspecto y su relación con el mundo narrado.
Al tener en consideración la realidad narrativa de la historia, a través de los componentes narrativos con los cuales se construye el relato, se da cuenta de una parte que tiende más hacia lo estructural; es decir, al ensamblaje de la historia, más no de lo que finalmente significa. De ahí que el discurso deviene como una dimensión analítica que devela cuál es la interpretación sobre las narrativas digitales que hacen lxs realizadores de sí mediante la articulación de sus historias.
Las formaciones discursivas, como advertía Foucault, se caracterizan por ser tanto enunciables como visibles en un espacio y tiempo determinados.23 Esto pone de manifiesto que hay ciertos discursos que son asumidos como verdad, al margen de su legitimidad por medio de una serie de condiciones que propician que sean aceptados y creídos como saberes que representan la realidad. Pero la producción y proliferación de ciertos discursos también está determinado por fuerzas de poder que posibilitan que unos discursos sean más visibles y enunciables que otros.24 Las relaciones de poder, entonces, se articulan y disponen de acuerdo con una serie de condiciones que posibilitan su adaptación en un determinado momento histórico, y de los cuales quedan asumidos como estandartes de lo que puede llegar a representar la realidad.
Es en ese tenor donde el carácter discursivo de las historias que hacen lxs realizadores sobre sus experiencias se contrapone a la imagen formada desde las instituciones, los medios de comunicación, la cultura y la sociedad. Por tal motivo, es pertinente retomar sus historias contadas por medio del análisis del discurso, el cual permite desentrañar y argumentar cómo es que sus historias figuran ciertas actitudes, necesidades y creencias propias en contraposición de los discursos elaborados desde los discursos dominantes, además de permitir conocer cuál es el posible alcance que tienen sus discursos en un contexto.25 Así, se trata de interpretar la discursividad de las historias para comprender cómo se define la realidad de lxs migrantes que pertenecen a la comunidad LGBT+, a partir de su autorrepresentación, la cual devela sus actitudes, ideología, intereses y problemáticas propios.
V. Discursos y contranarrativas de la migración
diversa en Tijuana: violencias y resistencias
Para abordar algunas de las cuestiones principales halladas en las narrativas de lxs realizadores, es necesario dimensionarlas desde las pautas teórico-metodológicas antes descritas. Cabe señalar que esta aproximación interpretativa está ceñida hacia los propios relatos, y de cómo se articulan en función de su realidad narrativa.
En cuanto a la modalización, las historias están contadas en primera persona, desde el “yo” narrativo, donde cada unx de lxs realizadores es quien dirige el relato, su curso y los elementos que elige contar de su experiencia. En ese sentido, narrador y personaje son la misma persona, y por ello lxs realizadores son lxs protagonistas de sus propias historias.
La espacialización, en tanto al lugar o lugares desde los cuales se construye el mundo narrado, lxs realizadores significan el espacio de acuerdo con una serie de atributos o defectos que se vinculan con dos cuestiones: el espacio desde del que salen (o huyen) y el espacio anhelado (el cual es simbolizado con un carácter de sueño o deseo). Si bien el espacio puede ser físico o bien compositivo, también existen los lugares de orden semántico, los cuales se conectan con la realidad de lxs migrantes LGBT+ en su curso narrativo, donde hablan de sus lugares de origen (ciudades o localidades de México u Honduras), pero también de su seno familiar, que funge como lugar compositivo de sus vidas y el cual también es una de las causas por las que se movilizan, en algunos de los casos analizados. Asimismo, la espacialización, localizada en los lugares de origen de lxs realizadores, está teñida no desde un orden descriptivo y compositivo, sino también de orden significativo, en el cual se habla de México y Honduras como lugares de peligro, de rechazo, de discriminación, de transfobia, de falta de oportunidades laborales y de violencia permanente. En contraparte, surge el espacio anhelado, desde el aspecto simbólico que implica cruzar la frontera y llegar a Estados Unidos. Este espacio es dibujado como la alternativa, como la nueva vida y como el espacio de seguridad; de la realización de los sueños. Sobre estas características se ahondará más adelante en términos de su significado discursivo.
Respecto al tiempo desde el cual relataron su historia, está enunciado linealmente, es decir, que la temporalización en las historias analizadas sigue un curso de principio a fin en orden cronológico. Se comienza con la infancia, en la mayoría de las narrativas, y se concluye con la llegada a Tijuana y la espera para poder ingresar a Estados Unidos. Esta linealidad temporal es muy clara en las historias analizadas, ya que da cuenta de la experiencia encarnada que supone para lxs realizadores ser mujer trans. Cabe decir que, dado que las historias son de carácter cronológico, el tiempo de la historia es el tiempo del discurso, por lo que en el ritmo y orden temporal hay una ausencia de elipsis, concretamente de anacronías donde se realicen saltos temporales hacia atrás. Más bien, los relatos son contados desde un tiempo pasado hacia un presente y, en la mayoría de los casos, hacia la proyección del futuro. Es en este punto, donde habría que mencionar la importancia de la prolepsis con referencia al tiempo futuro, pues la proyección donde las historias encarnadas tienen implicaciones contranarrativas, como se verá más adelante. Finalmente, la frecuencia de los relatos es singular, ya que se cuenta una sola vez su historia de vida.
En función de la hechura narrativa desde la cual se erigen las historias que lxs realizadores relatan, hay aspectos a destacar a partir de su interpretación discursiva. En principio, habría que mencionar que todas las historias presentan una narrativa de transformación, lo cual se evidencia en la progresión de cada historia, al margen de establecer un inicio, principalmente en la infancia. Esta infancia es importante de enfatizar, ya que en la mayoría de las historias se presenta como punto del que emergen una serie de violencias que se potenciarán a lo largo de su vida, pero que en un inicio tienen que ver con el abuso sexual en casos como los de Keyla y Alejandro. Asimismo, el rechazo por parte de miembros de la familia es algo que destaca en las historias, pues niegan la expresión e identidad de género de lxs realizadores, al reprocharles que se vistieran como mujer, que “enderezan” su camino. No obstante, esto no siempre ocurre, pues en casos como el de Valeria, quien contó con el apoyo de su madre desde el inicio; o como el de Yadira y el apoyo que recibía por parte de su abuelito, pese a que otros miembros de la familia le discriminaban. Además, las redes de apoyo con las que contaron lxs realizadores son pilares fundamentales para sustentar su agencia, como se mencionará más adelante.
La movilidad posterior a la decisión de salir de sus hogares en la búsqueda de una vida mejor está marcada por las causas de violencia familiar, pero también de otros factores estructurales que obligaron a lxs realizadores a salir de sus lugares de origen. Esto ocurrió en el caso de Valeria y Chantal, quienes tuvieron que migrar debido a la presencia de crimen organizado: “El estilismo me encantaba. Hasta que llegó el crimen organizado a dañar todo. Todo hasta llegar al momento de incendiar el negocio donde yo trabajaba, donde era el sustento para mí y para mi familia, prácticamente. Tuve que migrar a otro lado que era Ciudad de México. Ahí fue peor: ahí estuve obligada a la prostitución”.26
Asimismo, Chantal fue víctima del crimen organizado en México, ya que al estar en Chihuahua confió en una persona, quien era traficante de personas: “Me llevó a un lugar tan bonito que de verdad me gustó… de ahí él me entregó a una mujer que vendía drogas y era traficante de órganos”.27 Por fortuna, Chantal logró escapar junto con las otras personas que se encontraban secuestradas.
Pero el peligro que les acechaba no solo se está en las causas de expulsión, sino incluso en la persecución a causa de la transfobia, como lo vivió Yadira, quien hasta la fecha de la narrativa expuso que se encontraba amenazada de muerte por parte de su agresor: “El tipo todavía de hecho me sigue amenazando. No sé cómo consiguió mi número y me amenaza. Tengo mucho miedo. No vivo tranquila”.28
En ese sentido, la violencia multifactorial es un elemento que se encuentra en todas las narrativas. No solo se trata de la violencia física y el peligro de muerte, sino también en la falta de oportunidades laborales que se ejerce por ser mujer trans con VIH, como en el caso de Alexia, quien se vio mayormente afectada por la situación de la pandemia por COVID-19:
…si yo iba a buscar un trabajo, aunque estuviera vacunada, que esto y lo otro, me lo negaban ¿Por qué? por la simple y sencilla razón de que yo tenía VIH. Al gobierno nunca le interesó si Alexia comía, si Alexia se vestía, si Alexia pagaba agua, pagaba luz, pagaba renta. Al gobierno nunca le interesó porque dijo “a las personas con VIH hay que resguardarlas”, pero nada más era resguardarte y mientras qué ibas a hacer, qué ibas a comer o qué ibas a hacer para no morirte de hambre.29
De este elemento se desprende otra cuestión, ya que los lugares, específicamente los que atañen a espacios laborales, también contienen una carga de violencia, no solo por la negación a los empleos, sino por el maltrato físico, el abuso sexual y el peligro de muerte, como lo refirió Keyla, quien tras un tiempo laborando en un circo fue agredida por sus compañeros de trabajo: “Ya estando en el circo, fui abusada por la fuerza por unas personas y me violaron porque querían que se me quitara lo gay, ¡pero eso jamás se quita! Entonces me dijeron que me iba a morir, y cosas así, y yo lloraba mucho porque no tenían en cuenta que uno de los señores que me había violado tenía VIH, y me lo había contagiado en ese momento”.30
La homofobia y transfobia están presentes en todas las historias contadas por lxs realizadores, donde la violencia por el aspecto físico, si bien se inicia desde el ámbito familiar en la infancia, esto se potencia a lo largo de su vida y de su transformación en mujeres trans. La encarnación de la discriminación por la apariencia es algo que enuncian desde la humillación, el desprecio, el asco, el maltrato físico por ser quienes son. Esto se vincula a los tres componentes narrativos que se hallaron desde la conformación interna de los relatos, ya que tanto la modalización, la espacialización y la temporalización se incrustan a nivel discursivo sobre la discriminación y la violencia vivida, pero también desde el espectro del devenir; del futuro desde el que proyectan su discurso al margen de su enunciación; desde su agencia, de la posibilidad de estar en otro espacio en el porvenir que les posibilite una mejor vida.
De la mano con el hecho de que las narrativas digitales son contadas en primera persona, es decir, desde la propia voz de las personas migrantes LGBT+, analizar la dimensión actorial del relato nos permite indagar cómo han enfrentado las diferentes violencias que permean los diversos espacios en los que se han relacionado. Enfocarnos en la mera narrativa de las violencias que les permean opaca analíticamente las capacidades y posibilidades de agencia de las personas migrantes LGBT+ que también se encuentran en estas narrativas y en ese sentido omitiría la posibilidad de visibilizar cómo es que hacen frente a la discriminación y a la LGBTfobia a la que se enfrentan. En ese sentido, el destacar esta dimensión actorial nos ha permitido observar la reacción de estas personas frente a lo que podría ser una violencia estructural, física y simbólica avasallante.
En ese sentido, el carácter discursivo de la realidad narrativa de los migrantes hace evidente las violencias múltiples enfrentadas. También el hecho de que el relato sea en primera persona, desde el “yo” narrativo, nos brinda la posibilidad de analizar cómo se ha asumido su agencia y cómo ello hace factible colocar una narrativa esperanzadora de futuro.
La capacidad de acción frente a las violencias que enfrentan en múltiples niveles puede ser observada en tres formas. La primera y más evidente —y de la que se ha dado cuenta en los estudios sobre migración diversa— es la movilización o migración del lugar de origen para buscar contextos más seguros ante las violencias estructurales, simbólicas y físicas relatadas anteriormente. Esto es lo que encontramos claramente en la narrativa de Alejandro:
…con el paso del tiempo cumplí quince años, decidí salir del closet, no era lo que yo esperaba, sufrí discriminación por mi mamá y me corrió de la casa. A la edad de 17 años mi mamá me habla para que regrese a la casa, pero con la condición de que enderezara mi camino, o sea que fuera una persona heterosexual y tuviera una pareja mujer. No lo acepté y decidí emigrar a la Ciudad de México.31
En esta narrativa podemos observar claramente como Alejandro comenzó a tomar las riendas de su vida ante la discriminación en su contexto de origen. En expresiones como “decidí” y “no acepté” podemos observar cómo es que el relato asumido desde el “yo” destaca las posibilidades de agencia de Alejandro. En el caso de la narrativa, igualmente vemos estas posibilidades de acción para poder sentirse libre con su expresión de género “yo salí de casa desde los 14 o 15 años. ¿Para qué? Para una nueva vida, salí a trabajar, me gustaba mucho el show trasvesti”.32 La decisión de salir de casa, impulsada por la transfobia vivida, dan cuenta de su agenciamiento inicial como sujeta de la diversidad.
Vinculado con las decisiones de migrar originariamente, está la solicitud de protección internacional, ya sea en México o en Estados Unidos, por parte de algunas narradoras, donde lo que es visible, sobre todo es la proyección de futuro de sus capacidades de acción y la continuidad de transformación en la línea temporal de sus narrativas. Es muy evidente cómo Alexia termina su narrativa proyectando su vida transformada a futuro a partir de la esperanza de cruzar y “pedir asilo para poder tener una vida mejor y sin discriminación, y ahora estoy esperando mi cita para poder iniciar mi nueva trayectoria, donde quiero demostrar que, a pesar de que me tropezaba, me levanté, quiero entrar a un nuevo país, limpia, orgullosa y encantada de vivir mi nuevo comienzo”. También relata que debido a la discriminación y las violencias que vivía también decidió pedir asilo en el país del norte: “por eso también tomé la decisión de mejor emigrar a los Estados Unidos... es estresante, más uno que viene batallando con problemas de familia, de la discriminación misma en México, dices tú «no manches, ¿yo para dónde corro?», pero pues uno ya no puede llorar ni hacerse para atrás”.33
Ahora bien, pedir asilo durante la pandemia no ha sido un proceso libre de dificultades, al contrario, la pandemia ha sumado muchos más obstáculos a la posibilidad de poder vivir en un espacio seguro de los que ya de por sí han enfrentado a lo largo de su vida. La misma Alexia lo relata “y aún así también emigrar para allá está batalloso, porque pues ahorita la frontera está cerrada, el proceso es muy larguísimo, yo ya tengo casi el año peleándolo ya”.34 Conviene recordar que el gobierno norteamericano paró todas las solicitudes de asilo en Estados Unidos con motivo de la pandemia por Covid-19, lo que desbordó las solicitudes de protección internacional. Sin embargo, este es un proceso que ya se había venido delineando desde las políticas migratorias norteamericanas que se han tornado altamente restrictivas, especialmente para los procesos de asilo en los últimos años. El efecto de estas políticas de contención migratoria ha dado como resultado que espacios como Tijuana se conviertan en territorios de espera, y estas políticas en procesos de disuasión de las solicitudes de asilo.35 También a estos mecanismos de espera y contención han tenido que enfrentarse las personas migrantes de la diversidad sexual.
La segunda forma en que puede observarse la capacidad de acción de las personas migrantes de la diversidad sexual en las contranarrativas digitales que nos ofrecieron, se relaciona con que la posibilidad de hacer frente a las violencias siempre estuvo soportada por redes de apoyo basadas en vínculos afectivos y de amistad.
“Yo conocí a una amiga que era trans y que yo quería ser como ella. Ella me empezó a vestir, a arreglar, entonces pues me gustó a mí... entonces decidí salirme de allí [casa de su familia], a batallar a la calle, a vender cosas y ganarme la vida como yo quisiera, me fui a vivir con una amiga trans”.36 Así, en el caso de Yadira, su transición de género se dio a partir de sus redes de amigas, fueron sus redes de apoyo cuando sufrió rechazo familiar. Gracias a ellas se comenzó a vestir. Salió de su casa porque no la aceptaban, pero ellas fueron su soporte.
Ahora bien, a pesar de las dificultades encontradas a lo largo del camino, también han encontrado espacios seguros donde son aceptados y apoyadas por personas trans que son sus pares. “Aquí en la casa (albergue) soy la persona que quiero ser, y sé que quiero ir a Estados Unidos para ser una persona con muchos derechos para ayduar a nuestros países, para que ya no vengan sufriendo lo que nosotros sufrimos y apoyar a que las leyes se cumplan”.37 En la narrativa de Chantal, observamos el albergue donde ella vive ahora en Tijuana como espacio de contención, cuidado y seguridad para personas trans, pero también es posible observar en la dimensión actorial del relato el agenciamiento y empoderamiento político implícito en la narrativa cuando dice proyectar su vida para buscar ser una persona con derechos y apoyar a que las leyes se cumplan.
Importa destacar, entonces, que a pesar del proceso migratorio y de enfrentarse a las violencias múltiples, estas personas son soportadas por una red de apoyo de pares y espacios de ciudad donde está la semilla de la posibilidad del empoderamiento político. En ese sentido, es que podemos plantear que los procesos de agenciamiento y resistencia se pueden observar como procesos relacionales de empoderamiento mutuo.
Una tercera forma en que pudimos percibir las capacidades de acción de las narrativas de la migración diversa es la posibilidad de la narración misma en primera persona. La resistencia al avasallamiento de violencias multifactoriales también se puede apreciar, quizá de la manera más visible en estos casos, narrativamente.
A pesar de ser una historia pesada y agobiante, la narrativa de Alejandro tiene un mensaje final de resistencia que da cuenta de su capacidad de acción frente a la violencia estructural de la que ha sido víctima directa. En su reflexión final, él nos invita a resistir, a ser libres y a no rendirse a pesar de todo: “no permitas que alguien rompa tus alas, recuerda que somos mariposas”.38
En su narrativa de lucha por la defensa de su identidad en el marco migratorio, Alexia reflexiona definiendo que si algo caracteriza a las personas trans es que pelean y defienden lo que son, “al final de cuentas las mujeres trans somos personas guerreras”.39 En la idea de asumirse como guerreras está una actitud combativa que siempre pelea por su libertad y por su capacidad expresiva. Alexia resume la historia de su vida enfrentandose a las múltiples violencias en una diversidad de espacios. “A pesar de todo nunca me di por vencida, siempre traté de resurgir de las cenizas”.40 Estas frases hablan de la capacidad de resistir incluso ante las violencias a las que están expuestas y con ello nos ofrecen contranarrativas diversas de ser personas que buscan su lugar en el mundo a pesar de que éste quiera negarles dicho espacio.
El final de la narrativa de Keyla es sintómatico de cómo las contranarrativas digitales que están llevando a cabo destacan una especie de dignidad en la migración diversa. “Me dio mucho gusto contarles un poco de mi vida”.41 Un final narrativo alegre, gustoso, que a pesar de todas las adversidades se cuenta con orgullo y se planta frente a las violencias enfrentadas con dignidad. Las narrativas digitales, como método de trabajo comunitario y participativo, pueden colocarse como un espacio y plataforma de acción, de resistencia y empoderamiento.
VI. Conclusiones
Del análisis de las narrativas digitales, se desprenden dos cuestiones discursivas: 1) el carácter espacial y temporal experimentado desde la violencia en el pasado y en el presente, y 2) el posible espacio y tiempo nuevo que se desea para el futuro.
En primer lugar, el discurso proyectado por lxs realizadorxs al seguir una linealidad muestra un inicio del espacio-tiempo encarnado desde la violencia multifactorial, donde los lugares toman un lugar simbólico (peligro, discriminación, rechazo), que es el motivo que lxs orilla a migrar. Posteriormente, la narrativa, ya casi llegando al final de las historias, cambia, pues en ese momento donde los intereses y deseos de lxs realizadores se manifiestan en función de su agencia, de su seguridad de lograr algo mejor para su futuro, de su derecho por buscar una vida digna y segura. Así, el espacio deseado, en este caso cruzar la frontera y llegar a Estados Unidos, se convierte en un lugar que posibilita la culminación de la transformación para ellxs, ya que se mira a este país como un espacio que les podría brindar la libertad deseada, mejores oportunidades laborales y la no discriminación.
El enorme espectro de violencias enfrentado en múltiples espacios y diversas fases temporales de la trayectoria vital de las personas migrantes LGBT+ es una constante en todas las narrativas digitales analizadas. Todas lxs realizadores cuyas narrativas han sido analizadas para este capítulo han mencionado haber sufrido una serie de violencias en múltiples niveles: violencias en contexto de origen y relaciones primarias, violencias y abusos sexuales, violencias por parte del crimen organizado y violencias simbólicas en la forma de discriminación.
En concordancia con las investigaciones recientes que dan cuenta de que la movilidad es una estrategia de sobrevivencia ante los diferentes discursos de odio, injusticias estructurales y violencias físicas enfrentadas por parte de esta comunidad, la diversidad de violencias enfrentadas en el contexto de origen y en diferentes espacios habitados ha orillado a lxs realizadores a emprender el periplo migratorio. En todas y cada una de las narrativas analizadas se argumenta que lo que cataliza su movimiento migratorio fueron estas violencias vinculadas con su expresión de género en los contextos de origen y tránsito.
Una de las conclusiones que podemos extraer del análisis de estas narrativas es que las violencias simbólicas enfrentadas han sido persistentes a lo largo del tiempo y multiespaciales, es decir, que la discriminación hacia la población LGBT+ ha sido un elemento que han encontrado en los distintos lugares donde han transitado. Situación que, en varios de los casos, se convierte en un elemento para convencerse de solicitar asilo en Estados Unidos y no quedarse en México, pues, como dice Chantal, “tengo miedo de vestirme de mujer, de hecho, mi cabello me lo corté por lo mismo, porque atrae a las personas homofóbicas”.42 Por esta situación ha decidido comenzar su solicitud de protección internacional en Estados Unidos. Es en ese propio peligro donde encontramos también los elementos transformadores colocados en las narrativas digitales y que nos muestran las capacidades de agencia en las contranarrativas analizadas.
El carácter discursivo que se vincula a los elementos de la realidad narrativa de las historias no solo evidencia las dificultades personales de la vida de lxs realizadores, sino también la posibilidad de encarnar el relato desde un “yo” que asume su agencia desde la posibilidad de una narrativa del futuro más esperanzador. De ahí que las contranarrativas asumidas desde la modalidad en primera persona sean tan importantes, ya que revelan las dificultades, los deseos y los intereses propios de quienes experimentan la migración desde la LGBTfobia; contranarrativas que tienen un potencial de agencia al hablar del futuro como una nueva posibilidad de vida, y de transformar las representaciones dominantes que reproducen las instituciones mediáticas de lxs migrantxs LGBT+.
Finalmente, el método de las narrativas digitales representa una posibilidad de empoderamiento de las personas migrantes pertenecientes a la diversidad sexual. Pero habría que pensar en un sentido amplio del empoderamiento que supere las lógicas de víctimas y opresores. Tal como nos han mostrado los feminismos negros respecto a lo que significa empoderamiento desde las mujeres negras que implica no asumirse como víctimas,43 estas narrativas también representan una posibilidad de entender las voces de las personas migrantes LGBT más que como sujetas marginalizadas, como un espacio de potencia y resistencia frente a las violencias y opresiones estructurales que han experimentado a lo largo de su historia y en múltiples espacios sociales de vida. Representan, en ese sentido, una plataforma para empoderar sus voces frente a la cotidiana violencia discriminatoria que enfrentan y su búsqueda de seguridad que ha encontrado en la migración una estrategia de resistencia. La determinación de las personas migrantes LGBT+ de sobrevivir migrando y narrar sus propias historias de discriminación, violencia y resistencia es una voluntad cargada políticamente en términos de lo planteado por Sara Ahmed respecto a la voluntad. Ante el contexto violento y avasallante de la migración LGBT+, la “mera persistencia puede ser un acto de desobediencia”.44
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1 De Genova, Nicholas, “Spectacles of Migrant «Illegality»: The Scene of Exclusion, the Obscen of Inclusion”, Ehtnic and Racial Studies, vol. 33, núm. 7, 2013, pp. 1180-1198.
2 Muñiz, Carlos, “Encuadres noticiosos sobre migración en la prensa digital mexicana. Un análisis de contenido exploratorio desde la teoría del framing”, Convergencia. Revista de Ciencias Sociales, núm. 55, enero-abril de 2011, pp. 213-239; Ramos, Diego, “Encuadres noticiosos de la cobertura mediática de la transmigración en México (2009-2011)”, Razón y Palabra, núm. 90, junio-agosto de 2015, pp. 388-404; Tiscareño García, Elizabeth, “Encuadres noticiosos sobre la caravana migrante del 2018 en periódicos digitales mexicanos”, Estudios sobre el Mensaje Periodístico, vol. 27, núm. 1, 2021, pp. 281-293; Ramos Rojas, Diego Noel y Martínez Mendoza, Sarelly, “Alianza de Medios Tejiendo Redes: Narrativa periodística emergente sobre la migración en México”, Estudios sobre el Mensaje Periodístico, vol. 27, núm.1, 2021, pp.229-242.
3 Alonso, Rafael y Porraz, Ivan, “De la xenofobia a la solidaridad: etnografías fronterizas de la caravana migrante”, Frontera Norte, México, vol. 32, núm. 18, 2020, disponible en: https://colef.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1014/637.
4 Lambert, Joe, Digital Storytelling: Capturing Lives, Creating Community, Nueva York, Routledge, 2018.
5 El proyecto “Migrants and Covid-19 in Tijuana: Digital Stories” fue financiado por el Programa de Investigación en Migración y Salud (PIMSA) del consorcio Health Intiative of the Americas, de la Universidad de California, en Berkele,y y del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología, en México.
6 Wallerstein, Immanuel et. al., Abrir las ciencias sociales. Informe de la Comisión Gulbenkein para la reestructuración de las ciencias sociales, México, UNAM, CEIICH-Siglo XXI, 1996.
7 Francés, Francisco et al., La investigación participativa: métodos y técnicas, Ecuador, Pydlos, 2015.
8 Corona Berkin, Sarah, Producción horizontal de conocimiento, Alemania, CALAS, 2020.
9 Cornejo, Inés y Rufer, Mario (eds.), Horizontalidad. Hacia una crítica de la metodología, Argentina, CLACSO-CALAS, 2020.
10 Ball, Susan y Gilligan, Chris, “Visualising Migration and Social Division: Insights from Social Sciences and the Visual Arts”, Forum Qualitative Social Research, vol. 11, núm. 2, 2010; Irwin, Robert, “Digital Resources: The Humanizing Deportation Archive”, Oxford Research Encyclopedia of Latin American History, 2020, disponible en: https://oxfordre.com/latinamericanhistory/view/10.1093/acrefore/9780199366439.001.0001/acrefore-9780199366439-e-855; Nikielska-Sekula, Karolina y Desille, Amandine, Visual Methodology in Migration Studies. New Possibilities, Theoretical Implications, and Ethical Questions, Suiza, Springer, 2021.
11 Irwin, Robert, op. cit.
12 Lambert, Joe, op. cit.
13 Burgess, Jean, “Hearing Ordinary Voices: Cultural Studies, Vernacular Creativity and Digital Storytelling”, Continuum, vol. 20, núm.2, 2006, pp. 201-214.
14 Almendra, Alix, Fronteras y rutas sexuales: trans* de Centroamérica en tránsito por México, tesis, México, El Colegio de México, 2018; Winton, Alisa “La lucha por quedarse: migrantes LGBT+ en el sur de México”, en Hernández Forcada, Ricardo y Wilton, Ailsa (coords), Diversidad sexual, migración y violencia. Desafíos para los derechos humanos en México, México, CNDH, 2018, pp. 103–118; Lucero Rojas, Miguel, Desplazamiento forzado y refugio: politización de resistencias de mujeres trans centroamericanas en México, tesis, México, El Colegio de la Frontera Norte, 2019.
15 Bal, Mieke, Teoría de la narrativa (una introducción a la narratología), Madrid, Cátedra, 1990.
16 Pimentel, Luz Aurora, El relato en perspectiva. Estudio de teoría narrativa, México, Siglo XXI, 2020, p. 10.
17 Ibidem; Villanueva, Darío, El comentario de textos narrativos: la novela, Barcelona, Júcar, 2006; Genette, Gérard, Figuras III, Barcelona, Lumen, 1989.
18 Villanueva, Darío, op. cit.
19 Pimentel, Luz Aurora, op. cit.
20 Villanueva, Darío, op. cit.
21 Genette, Gérard, op. cit.
22 Pimentel, Luz Aurora, op. cit.
23 Foucault, Michel, La arqueología del saber, México, Siglo XXI, 2003.
24 Foucault, Michel, El orden del discurso, Buenos Aires, Tusquets, 2005.
25 Van Dijk, Teun Adrianus, Estructuras y funciones del discurso, México, Siglo XXI, 1980.
26 Testimonio de Valeria, en el sitio web Humanizando la deportación, post núm. 325 “Todos tenemos derecho a una vida nueva”, 2022, disponible en: http://humanizandoladeportacion.ucdavis.edu/es/page/4/.
27 Testimonio de Chantal, en el sitio web Humanizando la deportación, post núm. 303 “Una mariposa que vuela alto”, ٢٠٢٢, disponible en: http://humanizandoladeportacion.ucdavis.edu/es/page/5/.
28 Idem.
29 Testimonio de Alexia, en el sitio web Humanizando la deportación, post núm. 333 “La metamorfosis de una oruga que pasa por un proceso para ser una bella mariposa”, 2022, disponible en: http://humanizandoladeportacion.ucdavis.edu/es/page/3/.
30 Testimonio de Keyla, en el sitio web Humanizando la deportación, post núm. 299 “Mi historia trans”, 2022, disponible en: http://humanizandoladeportacion.ucdavis.edu/es/page/5/.
31 Testimoni de Alejandro, en el sitio web Humanizando la deportación, post núm. 315 “Cuando una mariposa emigra”, 2022, disponible en: http://humanizandoladeportacion.ucdavis.edu/es/page/4/.
32 Testimonio de Valeria, cit.
33 Testimonio de Alexia, cit.
34 Idem.
35 Miranda, Bruno y Silva, Aída, “Gestión desbordada: solicitudes de asilo en Estados Unidos y los mecanismos de espera allende sus fronteras”, Migraciones Internacionales, México, vol. 13, núm. 4, 2022, pp. 1-21.
36 Testimonio de Yadira, en el sitio web Humanizando la deportación, post núm. 332 “La vida insegura de una chica trans en México”, 2022, disponible en: http://humanizandoladeportacion.ucdavis.edu/es/page/3/.
37 Testimonio de Chantal, cit.
38 Testimonio de Alejandro, cit.
39 Testimonio de Alexia, cit.
40 Idem.
41 Testimonio de Keyla, cit.
42 Testimonio de Chantal, cit.
43 Hooks, Bell, “Refusing to Be a Victim: Accountability and Responsability”, Killling Rage. Ending Racism, Nueva York, Henry Holt and Company, 1995; Berth, Joice, Empoderamiento, Sao Paulo, Polen, 2019.
44 Ahmed, Sara, “A Willfulness Archive”, Theory and Event, vol. 15, núm. 3, 2012, p. 1.
* Profesor-investigador en el Departamento de Estudios Culturales de El Colegio de la Frontera Norte. Correo: jadelmonte@colef.mx.
** Maestra en Estudios Culturales por El Colegio de la Frontera Norte. Correo: mvillarreal.mec2020@colef.mx.
*** Maestra en Estudios Culturales por El Colegio de la Frontera Norte. Correo: tmaldonado.mec2020@colef.mx.