Capítulo quinto

RESILIENCIA, ACULTURACIÓN Y EMPODERAMIENTO
EN MUJERES MIGRANTES DURANTE LA PANDEMIA
POR COVID-19

Aída Ortega Velázquez*

Sumario: I. Introducción. II. La salud mental de las personas migrantes: el caso de las mujeres. III. Resiliencia. IV. Aculturación. V. Empoderamiento. VI. Conclusiones. VII. Bibliografía.

I. Introducción

La migración es una estrategia económica importante que jóvenes hombres y mujeres emplean para alcanzar objetivos determinados, como el acceso a un empleo bien remunerado, la búsqueda de autonomía económica, la acumulación de poder adquisitivo y la formación de una familia, entre otros.1

Algo que reitera la literatura latinoamericana reciente es que la presencia de las mujeres migrantes en tránsito es notable, ya que representan 50% de la población en movimiento en América Latina, y son las mujeres quienes ejercen actividades mayoritariamente vinculadas a la reproducción o sostenibilidad de la vida y/o a la economía del cuidado.2

El proceso de migración femenina puede ser considerado como un fenómeno que ocurre entre dos polos opuestos: los procesos de vulnerabilidad y los de agencia, que se entrelazan acompañando las experiencias de las mujeres migrantes y son mediados por las relaciones sociales en el campo social específico de la migración transnacional. Los procesos de vulnerabilidad se refieren a los efectos del sistema social normativo, simbólico e institucional que pone en desventaja a las mujeres migrantes; los procesos de agencia comprenden las prácticas con las cuales hacen frente a una situación desfavorable y contribuyen a mejorar su bienestar subjetivo.3

Durante la pandemia del coronavirus (COVID-19), la población migrante ha visto obstaculizados en mayor medida su acceso a derechos básicos como protección social y de la infancia, sanidad pública, educación y apoyo económico.4 Adicionalmente, durante esta crisis sanitaria las expresiones de racismo y xenofobia se han exacerbado y extendido en varios países europeos, en Estados Unidos y en México, donde es posible encontrar discursos similares en contra de los migrantes.5

Respecto a nuestro país, también se han manifestado estas expresiones, tomando en cuenta que la zona México-Estados Unidos tuvo un mayor flujo migratorio durante la pandemia y donde los albergues cerraron sus puertas por falta de apoyo del gobierno ante la crisis del COVID-19.6 En el caso de España, pero también en otras geografías, las trabajadoras domésticas fueron uno de los colectivos más afectados por la pandemia, esto debido al confinamiento estricto durante los primeros meses de la emergencia sanitaria, las dificultades económicas que produjeron una reducción de las rentas de muchas familias y el temor al contagio, que ocasionó la pérdida de empleo en algunos casos.7

Los investigadores señalan algunos parámetros para no invisibilizar los fenómenos que afectan a las mujeres migrantes:8

En relación con lo anterior, la evidencia empírica analizada apunta a que las mujeres, pese a su mayor vulnerabilidad para afrontar el tránsito migratorio, despliegan diversas estrategias migratorias que les permiten reducir los efectos perjudiciales de sus travesías y salir más indemnes que sus connacionales varones; al menos respecto a ciertos riesgos y peligros, como robos y asaltos, accidentes mortales y muertes violentas.9

Este trabajo tiene como objetivo analizar la importancia de variables psicológicas que pueden actuar como protectoras para las mujeres migrantes; de manera específica se describirá la resiliencia, el aculturamiento y el empoderamiento. La metodología de trabajo será una revisión de la literatura, principalmente de investigaciones realizadas en Hispanoamérica, con un corte hemerográfico y un enfoque psicosocial, el cual sostiene que la persona es atravesada por factores psicológicos y sociales cuya interacción y correlación es esencial para la comprensión y explicación de los problemas. Esta cuestión se toma como base para la intervención psicosocial, la cual tiene como objetivo abordar el bienestar psicológico y transformar los problemas sociales.10 Con base en lo anterior, la hipótesis de trabajo es la siguiente: la resiliencia, la aculturación y el empoderamiento actuarán como variables protectoras en mujeres migrantes durante la pandemia por COVID-19.

II. La salud mental de las personas
migrantes: el caso de las mujeres

Emigrar se está convirtiendo hoy para millones de personas en un proceso que posee unos niveles de estrés tan intensos que llegan a superar la capacidad de adaptación de los seres humanos. Estas personas son las candidatas a padecer el “Síndrome de Ulises” (haciendo mención al héroe griego que padeció innumerables adversidades y peligros lejos de sus seres queridos).11 El síndrome de Ulises es un cuadro reactivo de estrés ante situaciones de duelo migratorio extremo que no pueden ser elaboradas. Achotegui considera que plantear el Síndrome de Ulises contribuye a evitar que los migrantes sean víctimas de la desvalorización de sus padecimientos y de ser incorrectamente diagnosticados como enfermos depresivos.12

El deterioro en la salud mental de las personas migrantes es resultado de diferentes factores, como el distanciamiento con sus familiares y amistades, nuevos y diversos códigos de conducta y cultura, ser víctimas de la delincuencia, así como de detenciones arbitrarias y de abuso sexual, siendo más probable su ocurrencia en mujeres, niños, niñas y adolescentes.13 Las investigaciones señalan que las personas migrantes padecen un alto nivel de estrés que afecta a muchas áreas de la vida y que se caracteriza por ser múltiple: a) crónico, porque se puede prolongar durante años; b) intenso y relevante, por su fuerza, y c) desorganizador, por la pérdida de control en situaciones permanentes.

Las situaciones a las que se enfrentan las personas migrantes tienen que ver con la lucha por la supervivencia en el proceso migratorio, y el principal recurso que tiene el inmigrante para hacer frente a las mismas es su salud física y mental.14 En el lado opuesto de los factores que ocasionan el estrés crónico se encuentran algunas variables que son consideradas como protectoras, positivas y significativas para disminuir el estrés de la población de las mujeres migrantes, por ejemplo, los hábitos de salud, las redes de apoyo social, la fuerza cognitiva, el bienestar psicológico y diferentes estilos de afrontamiento, entre otras.15

En los apartados siguientes se analizan tres variables psicológicas que pueden actuar como protectoras para las mujeres migrantes: la resiliencia, el aculturamiento y el empoderamiento.

III. Resiliencia

La resiliencia es definida como “la capacidad humana de adaptarse a la tragedia, el trauma, la adversidad, las dificultades y los constantes factores de estrés en la vida”,16 ha sido estudiada ampliamente desde la década de 1990, pero cobró mayor importancia desde los eventos terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

Tratándose de un nuevo paradigma de desarrollo, la resiliencia propone que no todas las personas que crecen en condiciones de adversidad, pobreza y desigualdad social serán adultos condenados al fracaso, a la delincuencia o a la enfermedad mental; por el contrario, este concepto enfatiza en el potencial humano y hace un llamado a la esperanza y a la responsabilidad colectiva en la promoción de cambio social.17

Algunos atributos o factores que caracterizan a la resiliencia son los siguientes:18

La resiliencia cobra relevancia en la población migrante debido a las experiencias adversas que experimentan; es un proceso dinámico de adaptación que permite desarrollar ciertas fortalezas y utilizar los recursos disponibles del entorno, lo que ayudará a tener una mejor recuperación y crecimiento ante los desafíos que se presenten.19

Durante la pandemia por COVID-19 las políticas migratorias se encrudecieron, convirtiéndose, en el peor de los casos, en políticas de muerte. En el caso de México, esta situación propició que muchos migrantes mexicanos y de otras nacionalidades quedaran varados en las fronteras norte y sur del país sin contar con un espacio donde quedarse.20

La resiliencia ha sido objeto de investigación en diferentes tipos de muestras, y en los migrantes de manera específica se han encontrado resultados positivos. En un estudio de 2020, se encontró en migrantes subsaharianos que la resiliencia era una variable esencial para mejorar los factores protectores y minimizar el impacto emocional que les ocasionaba ansiedad y depresión.21

Otro estudio analizó las actitudes resilientes de mujeres en situación de desplazamiento forzado por violencia en Colombia, los autores encontraron diferentes niveles de resiliencia en la población de mujeres, así como también una correlación de la resiliencia con el altruismo.22

En otra investigación con mujeres migrantes mexicanas en Estados Unidos se analizaron los relatos descritos de las participantes en el estudio, en donde se entendía la resiliencia como la culminación de un proceso altamente dinámico de crecimiento y transformación, derivado de la experiencia de la adversidad, siendo determinantes, de manera específica en las fortalezas y el bienestar de este grupo,23 las redes sociales, la familia, las actitudes positivas y las conductas intencionales.

Por último, una investigación realizada en España en 2022 refuerza el planteamiento acerca de que las mujeres desarrollan mayores estrategias de sobrevivencia en situaciones adversas, el estudio analizó cómo las mujeres migrantes en situación de exclusión residencial describen haber sobrevivido a situaciones de sinhogarismo oculto, buscando alternativas a través de sus redes y habilidades relacionales.24

Con base en lo anterior, se puede decir que el proyecto de emigrar puede conducir a una experiencia de aprendizaje y hace referencia a una adaptación intercultural resiliente, pero se deben tomar en cuenta diversos factores que pueden contribuir a que la persona supere de manera positiva los efectos del acto de emigrar: 1) satisfacción de las necesidades afectivas; 2) satisfacción de la necesidad de vincularse; 3) aceptación, consideración y reconocimiento; 4) satisfacción de las necesidades sociales; 5) comunicación; 6) participación comunitaria; 7) solidaridad de la sociedad receptora, y 8) obtener la ciudadanía, lo cual permite que la persona se desarrolle con normalidad en la vida laboral y social.25

La resiliencia, como otras variables conceptualizadas desde la psicología, se desarrolla en diferentes niveles: individual, comunitario y organizacional. Desde la profesión del trabajo social, se sugiere que la resiliencia puede ser una estrategia de intervención social con personas migrantes. La idea principal se basa en reconocer en las personas la capacidad de normalizar su vida e identificar los factores de riesgo y trabajarlos para convertirlos en factores protectores. Algunos ejemplos son: que la persona migrante siga manteniendo el contacto y relación con su familia de origen, y con sus costumbres en la medida de lo posible, integrarse entre varias culturas, tener una reconciliación con el pasado vivido, dar significado a la experiencia de emigración en su historia personal, y ser capaz de crear y mantener vínculos sanos en la nueva sociedad.26

IV. Aculturación

La adaptación a un nuevo país requiere que el individuo modifique sus defensas y se pueda moldear en la nueva cultura, que escuche y hable un idioma extranjero (o por lo menos un nuevo acento). Este proceso está condicionado por las necesidades del migrante en el nuevo contexto, que se lograrán con mayor o menor dificultad de acuerdo con el grado de diferencia cultural entre la sociedad de acogida y la de origen.27

El nuevo contexto al que se enfrentan los migrantes incluye una variable que ha sido estudiado desde la antropología y la psicología, es el denominado proceso de aculturación. Desde el punto de vista antropológico, la aculturación comprende aquellos fenómenos que resultan cuando grupos de individuos de diferentes culturas entran en contacto por primera vez y a consecuencia de ello, se producen cambios en la cultura de ambos grupos.28

Desde la psicología, la aculturación fue definida por primera vez en 1967, como el conjunto de transformaciones internas y conductuales experimentadas por el individuo que está participando en una situación de contacto con una nueva cultura.29

Posteriormente, Berry, citado por Urzua, la define como “el cambio cultural que ocurre en el encuentro entre grupos sociales con diferentes costumbres, normas e ideologías, ante las cuales pueden presentarse modificaciones reactivas, como el rechazo por o hacia la nueva cultura; o indirectas, como en los procesos psicológicos que pueden incidir en la adaptación a la nueva sociedad”.30

Berry diferencia cuatro tipos de aculturación: a) la integración o
biculturalismo, que supone el mantenimiento de la identidad cultural del grupo de pertenencia y la adopción de la cultura de la sociedad receptora; b) la asimilación, una fuerte orientación hacia la cultura del país de recepción y el abandono de la cultural de origen; c) la separación, que conlleva el mantenimiento de fuertes vínculos con el grupo de pertenencia y una actitud negativa hacia la cultura de recepción, y d) la marginalización, que refiere a una actitud negativa hacia ambas culturas.31

Los estudios han mostrado que las orientaciones de aculturación desempeñan un papel importante en la salud mental y el bienestar de la población migrante, y el biculturalismo ha resultado ser la orientación más vinculada a la salud en diferentes estudios transculturales. Una investigación realizada con 152 migrantes latinoamericanos residentes en Chile demostró que la integración resultó ser la preferencia más salutogénica por parte de esta muestra; por otra parte, al estudiar las relaciones entre características sociodemográficas de los participantes y su bienestar psicológico, se observó que el hecho de que ser mujer se asociaba positivamente a la dimensión de autonomía del bienestar psicológico.32

Berry33 señala al estrés como el factor esencial que modera el proceso de aculturación y la salud mental, siendo cinco los factores involucrados en la relación de estrés y aculturación:

  1. Naturaleza de la sociedad receptora: se refiere al tipo de ideología y políticas gubernamentales que la sociedad dominante tiene y establece respecto al grupo de inmigrantes.
  2. Tipo de grupo que se acultura: migrantes, visitantes temporales, refugiados, los grupos étnicos y la gente nativa.
  3. Tipos de aculturación (mencionados anteriormente).
  4. Características demográficas y sociales del individuo: nivel educativo, experiencias de contacto (lenguaje, relaciones de amistad, participación en clubs o actividades educativas, experiencias educativas con la sociedad y actividades de ocio, entre otras).
  5. Características psicológicas del individuo.

Los estudios sobre aculturación en mujeres migrantes señalan resultados de adopción de estrategias de integración y asimilación en sus procesos migratorios, lo que expresa identificación, tanto con la sociedad de acogida como con la sociedad de origen. Las mujeres migrantes participantes de este estudio eran integrantes de comedores populares que se vieron expuestas a un contexto adverso tanto en su cultura de origen como de destino.34

Un estudio de 2018 analizó los obstáculos a los que se enfrentaban las migrantes hispanas en su camino hacia Estados Unidos. Su investigación tuvo como finalidad explorar los motivos que las llevaron a dejar sus países de origen y describir las principales experiencias que vivieron en su proceso de aculturación. En la narrativa de las participantes se identificaron: la búsqueda de mejores condiciones económicas en los Estados Unidos, los sentimientos de nostalgia y tristeza, el miedo a ser deportadas, la adaptación a la cultura norteamericana, el hecho de que sus hijos son bilingües, el continuo apoyo de su familia y amigos, la posibilidad de trabajar en la fuerza laboral, la barrera del idioma inglés y el contacto con otros latinos.35

El proceso de aculturación está lleno de desafíos y al mismo tiempo de beneficios, los cuales pueden incluso alcanzar a los hijos de las migrantes latinoamericanas. En lo que respecta a los hijos, los principales beneficios están relacionados con el nivel educativo que pueden alcanzar, el llegar a ser bilingües y el apoyo gubernamental que reciben. Particularmente, los hijos que nacieron en Estados Unidos tienen todos los derechos de un ciudadano norteamericano y a diferencia de los niños inmigrantes, ellos cuentan con la oportunidad de visitar a las familias de sus padres que se encuentran viviendo en sus países de origen.36

El idioma y la religión son variables que sobresalen en una investigación sobre multilingüismo y aculturación con migrantes musulmanas en Cataluña, España. El estudio se basa en los datos recolectados de 34 mujeres de diversos orígenes geográficos. Los hallazgos indicaron que las informantes de primera y segunda generación presentaron distintas experiencias con la aculturación, lo cual sugiere que es un proceso transgeneracional.37

En conjunto, las investigaciones anteriores sobre el proceso de aculturación en mujeres migrantes destacan aspectos tanto positivos como negativos que deben ser tomados en cuenta por todos los involucrados en el fenómeno de la migración.

V. Empoderamiento

El concepto de “empoderamiento” (empowerment) surge en la praxis desde el movimiento de mujeres en todo el mundo y, particularmente, de la postura de las feministas del tercer mundo que explican cómo la práctica política ha incorporado las diferencias de género en la organización del poder y en el imaginario social.38

El empoderamiento se refiere a la capacidad de tomar decisiones respecto a eventos importantes, tener el control de la vida, establecer objetivos, adquirir habilidades, tener autoconfianza y resolver problemas en lo individual.39

El empoderamiento implica un proceso que ocurre de manera continua a lo largo de la vida y supone reacomodos y modificaciones en la participación de las mujeres en múltiples aspectos o dimensiones de la vida de las mujeres: autoestima, control sobre ingresos, acceso y control sobre recursos familiares, libertad de movimiento, participación en decisiones domésticas, capacidad de tomar decisiones sobre la crianza de los hijos, control sobre las relaciones sexuales, ausencia de violencia doméstica, conocimiento de derechos legales y conocimiento del sistema político, entre otros.40

La tabla 1 muestra cuatro aspectos del empoderamiento en las mujeres, en donde que se incluyen aspectos materiales, acciones grupales, características y recursos personales y psicológicos.

Tabla 1. Los 4 aspectos del empoderamiento

TENER (poder de)

SABER y SABER-HACER (poder de)

QUERER (poder interior)

PODER (poder interior y poder con)

Hace referencia al poder económico reforzado en términos de beneficios materiales, por ejemplo, los ingresos, las tierras, las herramientas o las tecnologías, también incluye mejoras en la salud, ganancia de tiempo, el acceso a ciertos servicios como el crédito, la información y la formación, los centros de salud, el mercado, etcétera.

Hace referencia a los conocimientos o competencias prácticas e intelectuales reforzadas que permiten gozar de manera óptima de las oportunidades que se le presentan al individuo o a la comunidad. Se trata de la gestión de personas (liderazgo), de técnicas o procedimientos, de las formaciones (alfabetización, etcétera) y del desarrollo de las capacidades de análisis crítico del pensamiento y del razonamiento.

Se trata del poder interno, la fuerza psicológica o el poder espiritual: valores, miedos, la confianza en sí mismo/a, la imagen de sí mismo/a. La capacidad y la voluntad de hacer por sí mismo/a elecciones sobre su futuro. Tomar conciencia de su propio proyecto de vida y de los retos a los que se enfrenta su comunidad.

Se refiere a tener la posibilidad de tomar decisiones, de asumir responsabilidades, de ser libre en sus actos y de utilizar recursos propios (tener, saber, querer).

Fuente: elaboración propia con base en Charlier, Sophie y Caubergs, Lisette (coords.), El proceso de empoderamiento de las mujeres. Guía metodológica, Bruselas, Comisión de Mujeres y Desarrollo, 2007, p. 13.

El empoderamiento de las mujeres puede actuar de forma positiva, aminorando la violencia contra mujeres y niñas, y aumentando la eficacia económica a través de la supresión de barreras para el acceso a la educación y a la generación de oportunidades económicas, así como mejorando las condiciones de las próximas generaciones.41

Una gran parte de la investigación sobre empoderamiento se centra en mujeres en condición de violencia de género, siendo menor en otro tipo de condiciones. En el caso de las mujeres migrantes, una investigación desarrollada en Argentina analizó la situación de mujeres bolivianas, encontrando que las mujeres asalariadas (obreras en la industria pesquera y las empleadas domésticas) trabajaban en posicionamientos de subordinación mientras que las comerciantes demostraron empoderamiento en las relaciones de trabajo por la vía emprendedora. En este estudio, se concluye que la migración puede contribuir al empoderamiento de la mujer cuando mejora su renta, gana en autonomía, actúa con libertad y hasta cuando mejora su autoestima a través de una ocupación que elige. Entonces, podemos hablar del empoderamiento de la mujer migrante a través de su inserción ocupacional por la vía emprendedora.42

Otro caso de empoderamiento de mujeres migrantes fue analizado en la población femenina pakistaní radicada en Barcelona, España. Esta población se ha enfrentado al estereotipo que presenta a las mujeres pakistaníes de manera homogénea como víctimas pasivas de culturas patriarcales, además de determinadas lógicas de discriminación que no solo se reflejan en el mercado laboral (segmentado y excluyente con ciertas prácticas culturales como el uso del velo), sino también en el sistema educativo (segregación escolar y trabas en la homologación de títulos) que condicionan el acceso al trabajo. Las estrategias de empoderamiento de este colectivo han estado encaminadas al cambio de vestimenta según lo requerido en los puestos de trabajo, la vinculación a organizaciones religiosas, culturales y educativas y la gestión y control de los recursos del hogar, entre otros.43

Otra línea de investigación en relación con el empoderamiento de las mujeres migrantes apunta hacía aspectos emocionales, debido a que la fuerza de las emociones no solo genera ciertas acciones, sino que también regula comportamientos humanos. Los comportamientos observados en mujeres centroamericanas residentes en Houston, Texas, dieron cuenta que estas mujeres contaban con un fuerte compromiso moral con sus seres queridos, y eso les había dado poder para continuar su camino.44

Adicional a lo descrito anteriormente, se deben tomar en cuentas los factores que impiden el empoderamiento de las mujeres. De acuerdo con Guzmán y otros, aparecen con mayor recurrencia los siguientes: 1) la falta de tiempo para participar en actividades que las enriquezca en el plano personal; 2) el hecho de que las mujeres tengan limitadas fuentes de ingreso para cumplir con su préstamo y ahorro las convierte en dependientes de otras personas; 3) el sentimiento de dependencia que las mujeres experimentan las lleva a no tomar decisiones por sí mismas y a depender, por tanto, de los demás para poder actuar, limitándose así el control que tienen sobre sus vidas, y 4) las críticas y los chismes de personas cercanas a las mujeres por su participación en los procesos de organización social.45

VI. Conclusiones

Las variables analizadas en este capítulo dan cuenta de cómo se puede dotar de herramientas a las mujeres migrantes en situaciones de vulnerabilidad a través de variables protectoras como la resiliencia, la aculturación y el empoderamiento.

De acuerdo con la revisión de la literatura, uno de los puntos importantes a considerar son las actitudes tanto de la cultura receptora como de las mujeres migrantes; la adopción por parte de las mujeres migrantes de un estilo de aculturación donde se trate de conservar aspectos de la identidad cultural propia, pero al mismo tiempo tratar de participar e integrarse en la cultura huésped ha demostrado tener resultados positivos en el proceso de adaptación. Los programas de integración, las opciones educativas, culturales y de empleo que ofrezca la sociedad receptora hacia la población migrante también han mostrado tener resultados positivos.

Las intervenciones de tipo psicosocial son otra opción referida en la literatura para trabajar con poblaciones en condiciones de vulnerabilidad, y en el caso mujeres migrantes cobran mayor importancia su implementación.

El enfoque psicosocial comprende los comportamientos, emociones y pensamientos de las personas y los grupos en el contexto social y cultural en el que se han desarrollado. Para clarificar este tipo de intervención se muestra la figura 1, en donde la pirámide de niveles de apoyo e intervención psicosocial contiene: 1) servicios básicos de seguridad (alimentos y nutrición, agua y saneamiento, sostenibilidad, etcétera); 2) servicios de apoyo a familias y comunidades (regresar al trabajo y al estudio, actividades de recreación, grupos de padres, etcétera); 3) apoyo centrado en poblaciones vulnerables, y 4) servicios especializados (salud mental).46

De manera más específica, la implementación de talleres vivenciales para la integración de mujeres migrantes puede ser una opción viable para minimizar los efectos adversos, estos talleres pueden proveer a las mujeres herramientas que faciliten y aceleren su proceso de adaptación para integrarse a la sociedad de acogida, con la ayuda de las nuevas tecnologías o de manera presencial.47

Por último, las acciones del gobierno, organizaciones y fundaciones en pro de las mujeres y población migrante del país de acogida deben apuntar sus acciones a las principales dificultades que esta población presenta, como el empleo, el idioma, la participación política y civil, la reagrupación familiar, la residencia administrativa a largo plazo y la ciudadanía; desde las aulas los y las educadoras deben promover los derechos humanos y prevenir actitudes xenófobas hacia las mujeres y la población migrante en general.

Figura 1: Pirámide de niveles de apoyo
e intervención psicosocial
48

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3 Willers, Susanne, “Migración y violencia: las experiencias de mujeres migrantes centroamericanas en tránsito por México”, Sociológica, México, núm 89, 2016, pp. 163-195.

4 Neubauer Esteban, Adrián y Arbeteta Atienza, Beatriz, “Mujeres migrantes en tiempos de pandemia: respuesta socioeducativa de la Unión Europea”, Cuestiones Pedagógicas. Revista de Ciencias de la Educación, vol. 1, núm. 31, 2022, pp. 199-216; Ramírez-García, Telésforo y Lozano Ascencio, Fernando, “Vulnerabilidad de la población migrante de México frente a la pandemia del COVID-19”, Revista Latinoamericana de Población, vol. 15, núm. 28, 2021, pp. 102-134.

5 Vega Macías, Daniel, “La pandemia del COVID-19 en el discurso antimigratorio y xenófobo en Europa y Estados Unidos”, Estudios Fronterizos, vol. 22, 2021, pp. 1-22.

6 Sánchez Ley, Laura, “Migrantes quedan desamparados ante miedo a coronavirus”, Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, marzo de 2020, disponible en: https://contralacorrupcion.mx/coronavirus-migrantes-miedo/.

7 López-Salas, Ana, “Luchando por sus derechos en tiempos de Covid-19. Resistencias y reclamaciones de regularización de los migrantes Sinpapeles en España”, REMHU. Revista Interdisciplinar da Mobilidade Humana, vol. 29, núm. 61, 2021, pp. 83-96.

8 Obregón Velasco, Nydia y Rivera Heredia, María Elena, “Salud mental en mujeres con experiencia de migración familiar de comunidades rurales en Michoacán, México”, Aportes Interdisciplinarios en el Ejercicio Profesioanl de la Salud Mental, México, vol. 2, 2013, pp. 114-122.

9 Torre Cantalapiedra, Eduardo, “Mujeres migrantes en tránsito por México. La perspectiva cuantitativa y de género”, La Ventana. Revista de Estudios de Género, núm. 54, 2021, pp. 209-239.

10 Puy Alforja, Agueda, La atención psicológica y psicosocial con mujeres inmigrantes de origen subsahariano.Una mirada crítica desde las profesionales, tesis, España, Universidad del País Vasco, 2021, p. 19.

11 Achotegui Loizate, Joseba, “Migración y crisis, el síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple (Síndrome de Ulises)”, Zerbitzuan. Revista de Servicios Sociales, núm. 46, 2009.

12 Achotegui Loizate, Joseba, “Emigrar hoy en situaciones extremas. El síndrome de Ulises”, Aloma, vol. 30, núm. 2, 2012, pp.79-86.

13 Pérez Bravo, Mauro, “La salud física y psicológica de las personas migrantes en México: el caso de la detención migratoria”, Derecho Global. Estudios sobre Derecho y Justicia, vol. 6, núm. 16, 2020; Manek, Julia; Galán-Santamarina, Andrea y Pérez-Sales, Pau, “Torturing Environments and Multiple Injuries in Mexican Migration Detention”, Humanities and Social Sciences Communications, núm. 9, 2022, pp. 1-16.

14 Salaberria, Karmele y Valle Sánchez-Haro, Analia del, “Estrés migratorio y salud mental”, Behavioral Psychology/Psicologia Conductual, vol. 25, núm. 2, 2017, pp. 419-432.

15 Pozos-Radillo, Blanca E., et al., “Perfil de estrés y estrés crónico en migrantes mexicanos en Canadá”, Revista de Salud Pública, vol. 16, núm. 1, 2014, pp. 63-75.

16 Newman, Russ, “APA’s Resilience Initiative”, Professional Psychology: Research and Practice, vol. 36, núm. 3, 2005, pp. 227-229.

17 Torres López, Viviana, “Educación y resiliencia: alas de la transformación social”, Actualidades Investigativas en Educación, vol. 10, núm. 2, 2010, pp. 1-14.

18 Paz Elez, Pedro de la; Rodríguez Martín, Vicenta y Mercado García, Esther, “Cómo empoderar a las mujeres desde una intervención resiliente en Trabajo Social”, en Silvestre Cabrera, María; Rouyo Prieto, Raquel y Escudero Espinalt, Ester (coords.), El empoderamiento de las mujeres como estrategia de intervención social, España, DeustoDigital, 2014, p. 70.

19 Nina-Estrella, Ruth Virgnia, “Procesos psicológicos de la migración: aculturación, estrés y resiliencia”, Psique. Boletín Científico Sapiens Research, vol. 8, núm. 2, 2018, pp. 29-37.

20 Ramírez-García, Telésforo y Lozano Ascencio, Fernando, “Vulnerabilidad de la población migrante de México frente a la pandemia del COVID-19”, Revista Latinoamericana de Población, vol. 15, núm. 28, 2021, pp.102-134

21 Sánchez-Teruel, D., Robles-Bello, M. A. y Camacho-Conde, J. A., “Resilience and the Variables that Encourage It in Young Sub-Saharan Africans Who Migrate”, Children and Youth Services Review, núm. 119, 2020, pp. 1-16.

22 Utria Utria, Leider et al., Resiliencia en mujeres víctimas de desplazamiento forzado, Barranquilla, Universidad del Norte, 2015, pp-1-95.

23 Sajquim de Torres, María y Lusk, Mark, “Factors Promoting Resilience among Mexi-can Immigrant Women in the United States: Applying a Positive Deviance Approach”, México, Estudios Fronterizos, vol. 19, 2018, pp. 1-20.

24 Guilarte, Mariona Penya y Maranillo-Castillo, Laura, “Invisibles, vulnerables, pero resilientes. Mujeres migrantes en situación de sinhogarismo y estrategias de supervivencia femeninas”, Feminismo/s, núm. 40, 2022, pp. 305-335.

25 Nina-Estrella, Ruth Virgnia, op. cit.

26 Estrada-Moreno, Irene y Olas Palma-García, María de las, “Trabajo social con personas inmigrantes. La resiliencia como punto de partida en la intervención”, Trabajo Social Global, vol. 8, núm. 14, 2018, pp. 217-236.

27 Ferrer, Raquel et al., “Proceso de aculturación y adaptación del inmigrante: características individuales y redes sociales”, Psicología desde el Caribe, vol. 31, núm. 3, 2014, pp. 557-576.

28 Redfield, R.; Linton, R. y Herskovits, M. J., “Memorandum for the Study of Acculturation”, American Anthropologist, núm. 38, 1936.

29 Ferrer, Raquel et al., op. cit. p. 561.

30 Urzúa, Alfonso; Boudon Torrealba, Susana y Caqueo Urizar, Alejandra, “Salud mental y estrategias de aculturación en inmigrantes colombianos y peruanos en el norte de Chile”, Acta Colombiana de Psicología, vol. 20, núm. 1, 2017, pp. 70-79.

31 Citado en Mera-Lemp, María José et al., “Orientaciones de aculturación, estrés de aculturación y bienestar psicológico en inmigrantes latinoamericanos en Santiago de Chile”, Acta Colombiana de Psicología, vol. 29, núm. 1, 2020, p. 217.

32 Ibidem, p. 216.

33 Citado en Fajardo, Marcela; Patiño, María Inés y Patiño, Camila, “Estudios actuales sobre aculturación y salud mental en inmigrantes. Revisión y perspectivas”, Revista Iberoamericana de Psicología, vol. 1, núm. 1, 2008, pp. 39-50.

34 Mamani-Vilchez, Mariella, et al., “Aculturación en mujeres migrantes integrantes de Organizaciones Sociales de Base en un distrito popular de Lima, Perú”, Papeles de Población, México, vol. 27, núm. 110, 2022, pp. 139-157.

35 Vargas Orozco, Arturo Enrique, “Aculturación, involucramiento parental y autoeficacia materna. Un estudio cualitativo con mujeres latinoamericanas en los Estados Unidos”, Interdisciplinaria, vol. 35, núm. 1, 2018, pp. 87-104.

36 Ibidem, p. 98.

37 Farah, Ali, “Multilingüismo y aculturación en Cataluña: un análisis de las mujeres inmigrantes musulmanas”, Cuadernos de Lingüística Hispánica, núm. 36, 2020, pp. 181-209.

38 Meza Ojeda, Alejandro et al., “«Progresa» y el empoderamiento de las mujeres: estudio de caso en Vista Hermosa, Chiapas”, Papeles de Población, México, vol. 8, núm. 31, 2002, pp. 67-93.

39 Padilla-Gámez, Nélida y Cruz del Castillo, Cinthia, “Validación de una escala de empoderamiento y agencia personal en mujeres mexicanas”, Revista Digital Internacional de Psicología y Ciencia Social, vol. 4, núm. 1, 2018, p. 24.

40 Casique, Irene, “Factores de empoderamiento y protección de las mujeres contra la violencia”, Revista Mexicana de Sociología, México, vol. 72, núm. 1, 2010, pp. 37-71.

41 Chávez-Baray, Silvia María, “Empoderamiento de mujeres mexicanas migrantes en Estados Unidos que sobrevivieron la violencia doméstica”, en Moya, Eva y Chávez-Baray, Silvia María (coords.) Salud, género y empoderamiento, México, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2014; Casique, Irene, “Estimación de indicadores de empoderamiento de las mujeres”, en Castro, Roberto (coord.), De parejas, hogares, instituciones y espacios comunitarios. Violencias contra las mujeres en México (Endireh 2016), México, UNAM, 2019, pp. 37-71.

42 González, Myriam y Sassone, Susana, “Mujeres migrantes, trabajo y empoderamiento: bolivianas en una ciudad de la periferia globalizada”, Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM, núm. 31, 2016, pp. 1-28.

43 Güell Torrent, Berta; Arrasate Hierro-Olavarría, Marina y Solé Arrararás, Ariadna, “Visibilizando estrategias de agencia y empoderamiento económico. El caso de las mujeres de origen pakistaní en Barcelona”, Migraciones, núm. 48, 2022, pp. 51-78.

44 Asakura, Hiroko, “Articulando la violencia y las emociones: las experiencias de las mujeres migrantes centroamericanas residentes en Houston, Texas”, Sociológica, México, vol. 31, núm. 89, 2016.

45 Castro Guzmán, Martín; Chávez Carapia, Julia del Carmen y Reyna Tejada, Claudia Yudith, “El empoderamiento de las mujeres en contexto de la migración internacional. Un análisis comparativo en zonas rurales, urbanas e indígenas de México”, Revista ACANITS Redes Temáticas en Trabajo Social, 2020, pp. 45-56.

46 Organización Internacional para las Migraciones, Guía para la atención psicosocial a personas migrantes en Mesoamérica, Costa Rica, OIM, 2018, p. 43.

47 Goicochea Zúñiga, Luz Angélica, Los procesos psicosociales de aculturación e identidad en migrantes mexicanos, tesis, México, UNAM, Facultad de Psicología, 2012.

48 Idem.

* Profesora-investigadora en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Correo: aida.ortega@uaslp.mx.

1 Ávila-Sánchez, María de Jesús; Jáuregui-Díaz, José Alfredo y Pizarro-Hernández, Karina, “Migración internacional y transiciones a la adultez en México”, Papeles de Población, México, vol. 23, núm. 94, 2017.

2 Álvarez Velazco, Soledad y Varela Huerta, Amarela, “En el camino, ¿si nosotras no cuidamos, quién entonces? Mujeres, epidemiología popular migrante y economía del cuidado en los corredores migratorios de las Américas en tiempos de COVID-19”, Tramas y Redes, núm. 2, 2022, p. 26.