Capítulo primero

MIGRACIÓN Y COVID-19. LA DINÁMICA MIGRATORIA
INTERNACIONAL EN EL CONTEXTO DE LA CRISIS
DEL “GRAN CONFINAMIENTO” ANTE EL SURGIMIENTO
DE NUEVOS AUTORITARISMOS

Pablo Armando González Ulloa Aguirre*

Osmar Cervantes González**

Sumario: I. Introducción. II. Consideraciones en torno a la globalización, el crecimiento y la migración. III. El impacto de la crisis del “Gran Confinamiento” en la migración internacional. IV. Desafíos migratorios en el contexto político internacional actual. V. Conclusiones. VI. Bibliografía.

I. Introducción

El objetivo de este capítulo es identificar algunas de las tendencias actuales de la dinámica migratoria internacional derivadas de la emergencia sanitaria global de la COVID-19, así como los desafíos a los que las personas migrantes se enfrentan en el contexto de la crisis del “gran confinamiento” y el surgimiento de nuevos autoritarismos.

Para esto, en primer lugar, se discute la teoría existente en torno a las dinámicas migratorias internacionales, donde la globalización y el desempeño económico de los países se conciben como variables centrales para estudiar sus causas y eventual reconfiguración. En segundo lugar, y para efectos de identificar algunas tendencias en la dinámica migratoria actual, se describe el panorama migratorio internacional a partir de las restricciones impuestas por los gobiernos como medida de distanciamiento social, así como la situación que las personas migrantes debieron afrontar en el marco de la crisis.

En tercer lugar, y para finalizar, se analiza uno de los desafíos a los que se enfrentan las personas migrantes en el contexto político internacional actual caracterizado por el (re)surgimiento de autoritarismos, cuyas políticas implementadas por los Estados están imponiendo nuevos retos a las personas en contexto de movilidad, especialmente a los migrantes, para lo cual se efectúa un análisis estadístico correlacional entre el tipo de régimen, las restricciones de movilidad impuestas por los países en el periodo de pandemia y la evaluación de las políticas de integración migratoria.

II. Consideraciones en torno a la globalización,
el crecimiento y la migración

La emergencia sanitaria global ocasionada por el virus Sars-CoV-2 ha trastocado las diferentes esferas de la sociedad, propiciando, entre otras cosas, la reconfiguración y afianzamiento de un régimen internacional que, desde la crisis financiera de 2008, ha ido modelando una nueva estructura económica global que nos redirige a una etapa denominada de “desglobalización económica”,1 y que está repercutiendo en una multiplicidad de fenómenos en la que, irrevocablemente, la migración está incluida. La globalización y los fenómenos migratorios poseen una relación indisoluble, no sólo porque la primera se ve favorecida por la movilidad interpersonal y porque es per se un elemento intrínseco a la misma, sino también porque los migrantes forman parte de los sectores más afectados por las tendencias de la globalización económica, lo que convierte a la migración en un tema central de análisis.

Para comprender los fenómenos sociales es necesario ubicarlos espacial y temporalmente, así como en los contextos nacional e internacional en que se desarrollan. La migración, por ejemplo, constituye un fenómeno evolutivo, cuyas dinámicas responden a los desafíos que impone la cada vez más compleja realidad social en el contexto de la globalización.

En este tenor, y para efectos de ubicar contextualmente el desenvolvimiento actual de los flujos migratorios, se parte del supuesto de que la globalización económica ha sido un factor que ha impulsado y acelerado los movimientos migratorios internacionales en las últimas décadas, por lo que en este primer apartado se analiza la manera en que ambos procesos se interrelacionan, partiendo de una definición multidimensional de globalización y prestando especial atención en sus dimensiones económica y social para efectos de conocer el panorama general sobre las implicaciones de la pandemia por COVID-19 en la migración, la cual, como se verá a continuación, está determinada en gran medida por el acontecer económico internacional, donde la desglobalización económica está desempeñando un papel sobresaliente.

1. Globalización económica, crecimiento y migración

La globalización no es un proceso lineal, continuo e irreversible. La historia de la globalización y su periodización evidencía la existencia de momentos en que ésta se ha desacelerado, lo cual responde a factores de diversa índole, no sólo económicos,2 que repercuten en la estructura y dinámica de la sociedad internacional.

De este modo, cuando los niveles de globalización económica experimentan fluctuaciones en su intensidad o se manifiestan periodos de desglobalización, se observa también la presencia de guerras y recesiones económicas,3 que dan lugar a la producción en cadena de otros fenómenos entrelazados que en su conjunto forman un entramado complejo de repercusiones mutuas. La migración, por ejemplo, constituye un componente de la globalización en su dimensión social,4 cuya intensificación y dinamismo puede estar en función de determinados acontecimientos y del comportamiento de otros componentes, como el comercial y financiero, que forman parte del proceso mismo de globalización.

Bajo este supuesto, la globalización económica no sólo posibilita la movilidad y acentúa la migración, sino también, y de manera ambivalente, son los flujos interpersonales los que favorecen la reproducción e intensificación de este proceso en su dimensión económica; no obstante, es importante aclarar que las repercusiones de la globalización en los flujos migratorios están mediadas por condiciones de diversas índoles y que tienen origen en los países a los que pertenecen las personas migrantes.

A este respecto, y sin olvidar los diversos factores que motivan la migración, la historia evidencía que cuando ocurren fluctuaciones en la globalización económica (GE), se observan cambios en el desempeño económico de los países (DE) y en la intensidad migratoria (IM). Por tanto, como se muestra en el siguiente diagrama, y partiendo del razonamiento antes expuesto, puede establecerse que la intensidad de los movimientos migratorios no es propiciada entera ni directamente por el proceso de globalización económica, sino que está mediada fundamentalmente por el desempeño económico de los países.

GE à DE à IM

Para demostrar lo anteriormente expuesto, a continuación se presenta una matriz de correlaciones agregadas que muestra el grado de asociación entre estas tres variables analizadas en cuatro momentos históricos específicos a partir de una muestra de 177 países y territorios, resultando, en los primeros dos casos, correlaciones positivas de mediana intensidad, suficiente para establecer un vínculo importante entre globalización económica, crecimiento o desempeño económicos y densidad migratoria, siendo menor el grado de asociación (correlación débil) entre Globalización Económica e Intensidad Migratoria.

Tabla 1. Matriz de correlaciones agregadas
entre globalización económica, desempeño
económico e intensidad migratoria

2000

2005

2010

2015

Globalización Económica y Desempeño Económico

r = .611

r = .624

r = .615

r = .602

Desempeño Económico e Intensidad Migratoria

r = .501

r = .520

r = .566

r = .598

Globalización Económica e Intensidad Migratoria

r = .397

r = .431

r = .455

r = .438

N=177, donde “N” es el número de observaciones o casos analizados.

Fuente: Elaboración propia con base en datos del KOF Swiss Economic Institute, el Banco Mundial y la OIM

Los resultados arrojan la comprobación de lo que teóricamente se ha discutido en la literatura académica sobre las causas y consecuencias de la migración. A pesar de esto, no siempre se hace manifiesta la relación inmediata y no mediada que guardan los movimientos migratorios con las condiciones económicas de los países, antes que con el proceso de globalización económica,5 pues los datos sugieren que a mayor nivel de globalización económica, mayor es el desempeño que las economías de los países pueden llegar a tener. Paralelamente, el desempeño económico, explicado en buena medida por el grado en que la economía de un país está inserta en el plano internacional, impacta en los volúmenes internacionales de migrantes al propiciar su expansión.

Lo anterior se explica porque los países más desarrollados, y también más globalizados, son el principal destino de los migrantes internacionales; Estados Unidos, por ejemplo, que constituye la economía más robusta, ha sido el principal destino de los migrantes desde 1970, donde el número de personas extranjeras que residen en ese país se ha cuadriplicado al pasar de menos de 12 millones en 1970 a 51 millones en 2020.6 Lo mismo ocurre con Alemania, Francia, Rusia y Emiratos Árabes Unidos, que se ubican en los primeros lugares entre los países de destino. Alemania, por ejemplo,

“…que ocupa el segundo lugar… también ha experimentado un aumento [de su población migrante] a lo largo de los años, al incrementar de 9 millones en 2000 a casi 16 millones en 2020”.7

No obstante, cuando se revisa la relación entre desempeño económico y el número de emigrantes en cada país, los resultados son —en términos generales— inversamente proporcionales: un mejor desempeño económico, así como una distribución de los ingresos más equitativa, están asociados a un menor flujo de población emigrante, ya que las diferencias de ingresos entre los países de origen y destino es una de las razones por las cuales la gente emigra.8 La primera motivación que alienta la emigración es, entonces, el deseo de encontrar un trabajo mejor e ingresos más altos. Por mencionar un ejemplo, en el caso de México sus trabajadores ganan en el país una media de 31 dólares, frente a 278 que ganan quienes están instalados en Estados Unidos.9

En suma, lo que se expuso previamente afianza el argumento en torno al papel que desempeña la globalización en las actuales relaciones económicas internacionales y la manera en que este proceso y la migración internacional han estado articuladas a lo largo del tiempo, de tal forma que “[en] nuestros días las migraciones se consideran auténticos fenómenos sociales que ocurren conjuntamente con la internacionalización del capital”.10 Esto significa que “…la globalización económica implica la movilidad y flexibilidad de todos los factores productivos, incluida la mano de obra, lo que ha dado origen a una generalización de las migraciones internacionales”.11

2. Migración y crecimiento en el contexto de la postpandemia

Con base en lo expuesto con anterioridad en relación con el impacto que tiene la globalización en el desempeño económico de los países y la migración, la emergencia sanitaria global de la COVID-19 ha impactado, como en muchos otros aspectos, en el proceso de globalización, el desempeño de la economía mundial y los fenómenos migratorios. En este último rubro, por ejemplo, la crisis por COVID-19 ha tenido consecuencias sin precedentes debido a que la mayoría de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han restringido la entrada a extranjeros.12

Los datos presentados señalan que las variaciones, tanto cuantitativas como cualitativas, que experimentan los fenómenos migratorios a nivel mundial están asociadas con el grado de solidez económica de los países en el que la globalización económica desempeña un papel fundamental al propiciar, en el largo plazo, un mejor desempeño económico,13 mas no necesariamente un óptimo desarrollo.14

La pandemia del nuevo coronavirus, declarada el 11 de marzo de 2020 por la Organización Mundial de la Salud,15 ha generado cambios en la estructura económica mundial y en la dinámica de la globalización, un proceso que, como se mencionó, se ha concebido de forma errónea como lineal y progresiva. No obstante, la emergencia sanitaria ha representado un golpe muy fuerte al proceso de integración e interdependencia global de los países, ya que si bien es cierto que desde la crisis de 2008 la globalización económica se ha ralentizado,16 el COVID-19 está contribuyendo a acentuar ese proceso de desaceleración con la implementación de políticas económicas proteccionistas con las que los gobiernos buscan blindar sus economías de los shocks del sistema económico internacional, el cual transita por una crisis que es considerada ya la peor desaceleración económica después de la Gran Depresión.17

La crisis económica mundial iniciada en 2020, y que ha sido denominada por el Fondo Monetario Internacional como la crisis del Gran Confinamiento,18 impone nuevos retos en tanto que ha exacerbado los problemas de migración, pobreza e inclusión social, donde —de acuerdo con la Organización Mundial para las Migraciones (OIM)— algunas de las principales tendencias y temas prioritarios en el contexto actual son las tasas de infección y muerte entre personas migrantes, la migración por motivos laborales, las remesas y la población migrante varada, así como la migración por motivos ambientales y de conflicto.19

Esta crisis es producto de una onda expansiva que ha afectado a la economía mundial como nunca en más de un siglo, lo que ha conducido a un aumento drástico de la desigualdad interna y entre los países,20 propiciando —al mismo tiempo— un descenso de la movilidad mundial debido a las limitaciones para viajar, pero no así el desplazamiento de decenas de millones dentro del territorio de sus propios países21 en aras de mejorar su situación ante un escenario económico adverso, donde los estragos de la economía mundial —cuyo decrecimiento en 2020 del fue de 3.3%— siguen latentes.

Es de destacar, finalmente, que los efectos de la crisis están siendo particularmente profundos en aquellos países económicamente más globalizados, es decir, que dependen en gran medida del comercio internacional, el turismo, las exportaciones de productos básicos y el financiamiento externo. El impacto de la emergencia sanitaria global no sólo está siendo en lo económico, sino también en lo social, fundamentalmente en lo referente a la globalización interpersonal, producto de la caída del turismo internacional y la reducción de los flujos migratorios internacionales.

III. El impacto de la crisis del “gran confinamiento”
en la migración internacional

¿Cómo está impactando la crisis económica en la migración internacional?, ¿qué tan profundos son los efectos de esta crisis en la migración?, ¿esta crisis ésta experimentando nuevas dinámicas?, ¿cuáles son los retos a los que las personas migrantes se enfrentan en el contexto de la pospandemia?

Siguiendo la línea argumentativa expuesta con anterioridad, este apartado intenta dar respuesta a estas preguntas a partir del análisis de datos generados por la OIM y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), lo cual permitirá tener un panorama sobre la situación actual de la migración en el marco de la crisis del “gran confinamiento” y la forma en que esta crisis está reconfigurando la dinámica migratoria internacional, pues actualmente la pandemia se ha erigido como el telón de fondo en el análisis de situaciones concretas relacionadas con la movilidad, debido a que

…las vulnerabilidades presentes a lo largo del ciclo migratorio se exacerban, como los riesgos ante la pérdida del empleo, la caída del empleo doméstico remunerado entre las mujeres, la sobrerrepresentación de las trabajadoras y los trabajadores migrantes en las labores de primera línea, las detenciones indefinidas, la falta de acceso expedito a la documentación necesaria para recibir atención médica, las condiciones habitacionales deficientes y la estigmatización de las personas retornadas en las comunidades de origen…22

1. El estado actual de la movilidad internacional y los migrantes

La pandemia de COVID-19 ha cimbrado y desafiado las estructuras de interconexión e interdependencia global en diferentes facetas. En lo social, las repercusiones más notorias han sido en lo referente a la movilidad, donde la migración y el turismo internacional ocupan un lugar relevante, aunado al papel que desempeñan en el crecimiento y desarrollo económicos. En suma, la pandemia no sólo está afectando en el proceso de globalización económica, sino también en el social, dado que los países han optado por cerrar sus fronteras para evitar la propagación del virus, propiciando que el curso de los flujos migratorios se interrumpa y las personas migrantes se ubiquen en una coyuntura adversa que requiere ser atendida.

Las restricciones de viaje con motivo de la enfermedad del nuevo coronavirus fueron implementadas por los gobiernos desde el inicio de la pandemia, por lo que el pico se registró entre finales de marzo y principios de abril de 2020, en el que, de acuerdo con el Government Response Tracker de la Universidad de Oxford,23 181 gobiernos implementaron medidas que restringieron la entrada a sus países y 160 dentro de sus mismos territorios, mismas que empezarían a flexibilizarse en junio de 2021.

Es destacable mencionar que de los gobiernos que limitaron la entrada de extranjeros a sus países, 134 ejecutaron medidas más drásticas que implicaron la prohibición de entrada a todas las regiones o el cierre total de sus fronteras, trayendo consigo repercusiones sin precedentes en los flujos migratorios.

Para mediados de 2020, las medidas restrictivas a la circulación de personas ya habían causado notorias dificultades, no sólo las relacionadas con la inmovilidad por el cierre de fronteras que dejaron varados a miles de migrantes sin acceso a servicios consulares e incluso sin ayuda para retornar a sus países de origen,24 sino también aquellas asociadas con las vulnerabilidades humanitarias, de precariedad y desprotección de derechos a las que, de por sí, se enfrentan los migrantes.

A continuación, se presenta un cuadro que esquematiza algunas de estas dificultades a las que los migrantes internacionales se han enfrentado en cada una de las etapas del ciclo migratorio.

Tabla 2. Repercusiones de la COVID-19 en las distintas
etapas del ciclo migratorio

Etapa

Repercusiones

Origen

Las personas se han visto en la imposibilidad de realizar viajes migratorios planificados con fines de trabajo, estudio o reunificación familiar. Asimismo, las personas que necesitaban solicitar asilo o abandonar sus países no han podido partir, quedando expuestos al riesgo de violencia, persecución o muerte.

Tránsito

Los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo enfrentan la dificultad para entrar a los países de tránsito o destino ante la aplicación de restricciones, lo que ha repercutido a su vez en sectores como la agricultura en temporadas de cosecha, con interrupciones en las cadenas mundiales de suministro de alimentos.

Destino

Las personas migrantes se han quedado sin acceso a la protección social o a la atención en salud, y están expuestos a la pérdida del trabajo, el racismo xenófobo y el riesgo de detención por las autoridades de inmigración sin la posibilidad de retornar a sus países. Además, los refugiados y los desplazados internos viven en campamentos y otros entornos similares donde el hacinamiento imposibilita el distanciamiento social.

Retorno

Los anuncios de cierres de fronteras desencadenaron retornos masivos a los lugares de origen por miedo al desamparo, sin ingresos y sin acceso a la protección social, pero las dificultades de retorno dejaron grandes cantidades de migrantes varados en todo el mundo.

Fuente: adaptado de McAuliffe, Marie et al., “The Challenge of Real-Time Analysis: Making Sense of the Migration and Mobility Implications of COVID-19”, Migration Policy Practice, núm. 2, 2020, pp. 16-17.

Si bien las restricciones impuestas a la movilidad a partir del cierre de fronteras nacionales han derivado en el enfriamiento de los flujos migratorios internacionales, esto no ha ocurrido así en lo que respecta a la migración interna debido a que ésta se ha acentuado en el periodo de pandemia; asimismo, la situación de las personas migrantes se ha recrudecido en todas las regiones del mundo en un contexto donde en las últimas cinco décadas los flujos migratorios han aumentado, ya que al día de hoy existen alrededor de 281 millones de personas que vivían en un país distinto de su país natal, lo que representa 3.6% de la población mundial,25 y aunque las proyecciones económicas señalaban un descenso importante en las remesas internacionales,26 la caída en 2020, con respecto a la de 2019, no fue significativa (2.4%).

De este modo, a pesar de las limitantes, los flujos de remesas han desafiado las previsiones de los organismos internacionales, pues resulta sorpresivo que su caída ha sido considerablemente menor en relación con la ocurrida durante la crisis financiera de 2008, la cual disminuyó en 4.8%, siendo ésta la crisis más reciente y la más profunda desde 1929, de la cual seguiremos resintiendo sus efectos.

Las remesas, que representan una de las principales fuentes de ingreso de los países de renta baja y media, han superado los flujos de inversión extranjera (IED) en ese grupo de países. En 2020, los flujos de remesas ascendieron a 540,000 millones de dólares; los de IED y de asistencia externa para el desarrollo fueron de 259,000 millones y 179,000 millones de dólares, respectivamente.27 En América Latina, por ejemplo, las remesas aumentaron en un 6.5%; en Asia meridional 5.2%, y en Oriente Medio y norte de África 2.3%, contrariamente a lo ocurrido en Asia Oriental y el Pacífico, cuya caída fue de 7.9%. En Europa y Asia Central la caída fue de 9.7%, mientras que en el sur de África de 12.5 %.28

2. Tendencias (¿y reconfiguración?) en la dinámica migratoria internacional

La COVID-19 ha generado cambios en las diferentes esferas de la sociedad, lo que ha motivado la formulación de nuevas interrogantes que, ante el clima de incertidumbre que se vive en el mundo, buscan reflexionar sobre el porvenir en aras de aminorar los efectos adversos de una crisis sostenida.

Ante el contexto antes descrito, en el que se restringió la libre movilidad de personas entre los países como medida de distanciamiento social, se ha estimado que la pandemia pudo haber reducido el crecimiento de la población de migrantes internacionales en alrededor de 2 millones.29 Particularmente, en el caso de los Estados miembros de la OCDE, desde el primer semestre de 2020 la recepción de migrantes internacionales en esos países disminuyó en un 46%,30 sin embargo, a pesar de esta disminución histórica, aún en el contexto pandémico las remesas no han dado marcha atrás y han superado a las inversiones.31 Dado que 11% de la población mundial depende de las remesas enviadas por los trabajadores migrantes, se esperaría que la pandemia afectara a las familias y comunidades migrantes respaldadas por las remesas, lo que a su vez podría conducir a posibles retrocesos en el progreso realizado sobre varios de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

Por otra parte, es importante destacar la situación de los migrantes que, en el marco de las limitaciones impuestas a la movilidad, desafían las restricciones y se exponen en viajes clandestinos en busca de mejores condiciones de vida. De acuerdo con el proyecto sobre Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones, en 2021 más de 6 mil personas perdieron la vida en algunas de las etapas del ciclo migratorio. Más detalladamente, si se observan las cifras de muertes y desaparecidos por región32 en trayectos migratorios, en 2021 se registraron una de las mayores tasas de crecimiento en ese rubro, a excepción del continente asiático donde los mayores incrementos de muertes y desapariciones se dieron entre 2016 y 2019.

A este respecto, aunque en 2022 se registró una de las cifras más bajas, la tendencia de muertes y desapariciones por causas migratorias es incierta dado que, al margen de los acuerdos que logren materializarse en ese ámbito y los esfuerzos ya existentes, ésta responde a las coyunturas tanto nacionales como internacionales, las cuales pueden ser de naturaleza económica (como la reciente crisis resultante de la pandemia de COVID-19), pero también política o de otra índole. Es destacable, por ejemplo, que en el terreno político se avizora un escenario adverso para las personas migrantes tras el surgimiento de movimientos nacionalistas y gobernantes que, en aras de salvaguardar el “bienestar social” y blindar sus economías de embates externos, han endurecido sus políticas migratorias en perjuicio de las personas migrantes, lo que redunda en la generación de un clima violento, xenófobo y de incertidumbre.

Tras la pandemia causada por el nuevo coronavirus, y con base en el razonamiento expuesto en el primer apartado donde el desempeño económico se concibe como una variable que, en cierta medida, contribuye a la compresión del fenómeno migratorio para una de sus múltiples causas, se esperaría que si los países más afectados por la crisis del “gran confinamiento” se ubican entre las economías más desarrolladas, los flujos migratorios hacia esos países disminuyan, con lo que también se esperaría que, en el caso de que sus economías sigan siendo azotadas por la crisis aún inconclusa, haya un cambio en la densidad migratoria dentro de los principales corredores migratorios. Si bien no se vislumbra una modificación en el destino de los migrantes, sí una disminución sustancial en la movilidad.

En los siguientes cuadros, se sistematiza información relativa a los principales países de destino y origen de las personas migrantes, donde se puede observar la población de migrantes internacionales de esos Estados (en números absolutos y como porcentaje de su población), el número total de emigrantes y de personas refugiadas (originarias de esos países) bajo el mandato de la ACNUR, así como otros indicadores económicos (como el crecimiento del producto interno bruto y el índice de desarrollo humano) que son importantes porque permiten contextualizar su situación y explicar el dinamismo de su población migrante, ya sea como países de origen o de destino.

Tabla 3. Principales países de destino de los migrantes
internacionales (2020) y algunos de sus datos más relevantes

Población de migrantes internacionales (millones)

Población de migrantes como porcentaje de la población

Total de emigrantes (millones)

Total de refugiados por país de origen

Crecimiento del PIB (%)

Índice de desarrollo humano

1

Estados

Unidos

50.6

15.3

3

349

-3.4

.920

2

Alemania

15.8

18.8

3.9

71

-4.6

.944

3

Arabia

Saudita

13.5

38.6

299.3 (miles)

2003

-4.1

.870

4

Rusia

11.6

8.0

10.8

52,742

-2.7

.830

5

Reino

Unido

9.4

13.8

4.7

62

-9.3

.924

6

Emiratos
Árabes U.

8.7

88.1

203.2 (miles)

181

-6.1

.912

7

Francia

8.5

13.1

2.3

49

-7.9

.898

8

Canadá

8.0

21.3

1.3

65

-5.2

.931

9

Australia

7.7

30.1

598.8 (miles)

20

-0.0

.947

10

España

6.8

14.6

1.5

52

-10.8

.899

Fuente: elaboración propia con base en datos de la OIM, el Banco Mundial y el PNUD.

Tabla 4. Principales países de origen de los migrantes
internacionales (2020) y algunos de sus datos más relevantes

Población de migrantes internacionales (millones)

Población de migrantes como porcentaje de la población

Total de emigrantes (millones)

Total de refugiados, por país de origen

Crecimiento del PIB (%)

Índice de desarrollo humano

1

India

4.9

0.4

17.9

12,398

-6.6

.642

2

México

1.2

0.9

11.2

15,398

-8.2

.756

3

Rusia

11.6

8.0

10.8

52,742

-2.7

.830

4

China

1.0

0.1

10.5

175,361

2.2

.764

5

República Árabe Siria

868.7 (miles)

5.0

8.5

6,702,910

1.3

.577

6

Bangladesh

2.1

1.3

7.4

19,948

3.4

.655

7

Pakistán

3.3

1.5

6.3

133,280

-1.3

.543

8

Ucrania

5.0

11.4

6.1

35,156

-3.8

.775

9

Filipinas

225.5 (miles)

0.2

6.1

469

-9.6

.710

10

Afganistán

144.1 (miles)

0.4

5.9

2,594,827

-1.9

.483

Fuente: elaboración propia con base en datos de la OIM, el Banco Mundial y el PNUD.

Como puede advertirse, haciendo la comparativa entre la información de ambas tablas, claro está que los principales flujos migratorios generalmente se llevan a cabo de países en desarrollo a economías más grandes como las de Estados Unidos de América, Alemania, Arabia Saudita y Rusia, que a su vez forman parte de los principales corredores migratorios, cuya configuración no es uniforme y está dada por una multiplicidad de factores, ya sean económicos, geográficos, demográficos o de otra índole, los cuales se expresan en claros patrones migratorios como los que se observan en el tiempo.

En general, los países destino destacan por presentar indicadores más favorables que los países de origen, y a pesar de que la mayor parte de los países mostrados presentaron en 2020 una caída en el crecimiento de su PIB, especialmente los de destino, éstos destacan por su relativa estabilidad macroeconómica. Como consecuencia de la crisis mundial, el IDH de la mayoría de los países también decreció con respecto al año anterior, sin embargo, los países destino se caracterizan por presentar altos niveles de calidad de vida.

La población de migrantes internacionales en los países en vías de desarrollo, como India, México, Ucrania o Filipinas, es considerablemente menor en comparación con la de los países desarrollados que figuran en la primera tabla. Lo anterior debido a que sus habitantes, cuya renta no es equiparable a la de los países menos desarrollados o de ingresos bajos, pueden permitirse abandonar sus lugares de origen y costear su trayecto para finalmente establecerse en un país cuyo panorama le resulta más favorable.

Destaca también que los países de origen tienen un menor número de refugiados en el exterior, pero esto tiene que ver con razones que van más allá del orden económico y que serán objeto de análisis en el siguiente apartado, donde la persecución, el conflicto y la violencia que se vive en sus países desempeñan un papel relevante.

La disponibilidad de datos existentes sobre migración es limitada, por lo que prever el comportamiento que eventualmente tendrán los flujos migratorios no es una labor sencilla, máxime en el contexto de una coyuntura cuyas repercusiones siguen reproduciéndose. A este respecto, en el informe más reciente de la OIM se menciona que si bien los datos sobre las poblaciones de migrantes son extensas y abarcan todo el mundo, la información sobre los movimientos migratorios internacionales (flujos) son mucho más limitados, ya que sólo comprenden 45 países.33

Por lo anterior, se concluye que, independientemente de la identificación de tendencias a gran escala, es importante tener en consideración que las disparidades están presentes entre países y los hallazgos generales no deben extrapolarse a la realidad de cada país o región, por lo que el estudio de las migraciones es (y debe ser) multinivel. No obstante, un estudio como este nos ofrece una visión general y contribuciones a partir de las cuales pueden hacerse deducciones y coadyuvar, como marco de referencia, al análisis de situaciones más concretas.34

IV. Desafíos migratorios en el contexto
político internacional actual

Como ya se ha dicho, las repercusiones de la pandemia no se circunscriben al ámbito económico, han afectado en otros sectores y ha contribuido a acentuar algunos problemas. En lo que respecta al ámbito de la gobernanza migratoria, las personas migrantes enfrentan contextos desafiantes que juegan en detrimento de sus derechos humanos fundamentales, los cuales se han visto trastocados en medio de violaciones, por acción u omisión, de gobiernos abstraídos en gestionar la pandemia al interior de sus Estados, dejando en segundo plano la atención a la población migrante que, desde antes de la pandemia, ya atravesaba por una crisis humanitaria.35

Algunos de los efectos más inquietantes durante el periodo de pandemia tuvieron que ver con la inmovilidad forzada y las vulnerabilidades a las que los migrantes se enfrentaron tras el uso de poderes excepcionales por parte de los gobiernos cuyas políticas migratorias y de distanciamiento social se prolongaron más allá de la fase inicial de la COVID-19,36 dejando a las personas migrantes en el desamparo y en situaciones paupérrimas, al tiempo que —en un contexto de crisis económica— en los países crecía el sentimiento nacionalista, el proteccionismo en lo económico, y los gobiernos recurrían cada vez más a medidas coercitivas como consecuencia del surgimiento de Estados de excepción, donde se registraron, según Human Rights Watch, crecientes violaciones a las libertades y los derechos humanos.

Gobernanza migratoria y acentuación de autoritarismos

En términos de gobernanza migratoria y de las políticas que los gobiernos implementaron como respuesta al distanciamiento social requerido para evitar la transmisión de nuevas infecciones, las medidas adoptadas exacerbaron los problemas en materia de derechos humanos que padecían gran parte de los países del mundo en el contexto del (re)surgimiento de regímenes autoritarios en el mundo, donde los migrantes fueron uno de los grupos poblacionales más afectados, quienes se encontraban en situaciones precarias debido a que las deportaciones fueron suspendidas, quedando la población migrante expuesta al virus en instalaciones densamente pobladas y sin acceso a servicios de salud.

El entorno político actual de desencanto democrático y donde la democracia está sufriendo ciertos reveses que direccionan a formas autocráticas y autoritarias de gobierno, aunado a la situación de crisis derivada de la pandemia, han sido la dupla perfecta que ha favorecido un clima violento, xenófobo, de incertidumbre e inestabilidad para los migrantes, al grado que algunos analistas consideran que la “era de la migración” está llegando a su fin.

Si bien esta aseveración es un tanto drástica, lo cierto es que “…con el aumento de las inclinaciones autocráticas que restringen la diversidad en las poblaciones y [que] alimentan los sentimientos contra los migrantes…,37 resulta lógico pensar que las dinámicas migratorias en el mundo podrían estar experimentando alteraciones importantes a raíz de este fenómeno que se da en la esfera política, cuya importancia es inobjetable debido a que es en ese ámbito donde se dirimen los asuntos públicos y se direcciona el rumbo de los problemas que aquejan a la sociedad, en este caso, la de los migrantes.

Cabe destacar que durante la pandemia las medidas implementadas por los gobiernos no se limitaron al cierre de fronteras, pues también instituyeron políticas discriminatorias hacia los migrantes y solicitantes de asilo. Por ejemplo, en Líbano, los municipios introdujeron restricciones discriminatorias para los refugiados sirios; en Grecia, el gobierno mantuvo desde marzo de 2020 un bloqueo nacional mediante la implementación de restricciones en detrimento de miles de migrantes y solicitantes de asilo que vivían en campamentos sin tomar en cuenta las condiciones en que los migrantes alojados en ese país se encontraban.38

En América Latina destaca el caso de los venezolanos, quienes se enfrentaron a la pérdida de empleos y abandonaron su país debido a la represión, ante lo cual los gobiernos de la región reaccionaron de manera diferente. Mientras que Ecuador extendió el plazo durante el primer año de la pandemia para que los venezolanos regularizaran su situación en calidad de migrantes con visa humanitaria, el gobierno de Jair Bolsonaro, en Brasil, prohibió contundentemente el ingreso de venezolanos. En otras latitudes, a pesar de las recomendaciones emitidas por la Comisión Europea, en marzo y abril de 2020, algunos Estados suspendieron los procedimientos de asilo, y otros más, como Rusia, Grecia y Francia, detuvieron a los migrantes en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Asimismo, España, Italia y Alemania, por mencionar algunos, recurrieron al cierre indiscriminado de las instalaciones de recepción de migrantes.39

Lo anterior puede ser corroborado por medio de una serie de indicadores como el Índice de Políticas de Integración Migratoria (MIPEX, por sus siglas en inglés), una herramienta que permite medir en qué grado las políticas implementadas por los gobiernos integran a los migrantes a sus países considerando ocho aspectos: la movilidad en el mercado laboral, la reunificación familiar, educación, participación política, residencia permanente, acceso a la nacionalidad, antidiscriminación, y salud.40

Los datos más recientes de este Índice, que es coordinado por el Grupo de Política Migratoria (MPG) y el Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona (CIDOB), muestran que en 2019 más de 50% de los 56 países analizados presentaron una evaluación medianamente favorable en cuanto a sus políticas de integración migratoria. Y aunque no es posible conocer el impacto de la pandemia en dichas políticas debido a la inexistencia de los datos, es previsible que, ante la rigurosidad de las medidas adoptadas para restringir la movilidad durante el periodo de pandemia, las cifras correspondientes a 2020 muestren diferencias significativas con los registros previos.

En este contexto destaca que, de acuerdo con un proyecto del Instituto Variedades de la Democracia (V-Dem Institute), entre marzo de 2020 y junio de 2021, 85% de los países cometieron violaciones, de moderadas a graves, a sus estándares democráticos, lo que permite ver la forma en que las respuestas de los Estados ante la emergencia de COVID-19 han afectado la calidad de las democracias.41 Lo anterior refuerza el argumento de que la pandemia y la presencia en el escenario internacional de regímenes menos democráticos, han agudizado los cierres fronterizos.

A partir de los datos que recaban los índices de democracia de The Economist (en cuya medición contempla, según el valor resultante en cada país, formas autoritarias de gobierno) y de Política de Integración Migratoria, es posible inferir que en la medida en que un régimen se torna menos democrático y adquiere rasgos autoritarios, sus políticas de integración migratoria se vuelven adversas, con lo que se esperaría un retroceso en términos de los derechos de las personas migrantes. Esto es, altos niveles de democracia están asociados con políticas de integración migratoria más flexibles y favorables.

Si bien no existen datos posteriores a 2019 que permitan evaluar esto en el contexto de la pandemia, las correlaciones mostradas en la siguiente tabla pueden ser extrapolables y permiten hacer predicciones con cierto grado de certidumbre sobre el comportamiento de algunos otros aspectos relacionados con la migración internacional cuando los países adoptan determinadas formas de gobierno, de modo que los Estados cuyo régimen no es democrático (y que, según la escala de The Economist, pueden ser híbridos o autoritarios) suelen implementar medidas escabrosas y que resultan adversas para los migrantes, donde las restricciones y el maltrato son características esenciales.42

Tabla 5. Matriz de correlación entre el índice
de democracia de
The Economist y otros indicadores
asociados a la migración internacional

Nivel de
democrcia

Política de integración migratoria

Número de refugiados

Libertad para visitar

Nivel de democracia43

Coef. Corr. Pearson

1

.709

-.531

.714

Política de integración migratoria44

Coef. Corr. Pearson

.709

1

-.261

.646

Número de refugiados45

Coef. Corr. Pearson

-.531

-.261

1

-.472

Libertad para visitar46

Coef. Corr. Pearson

.714

.646

-.472

1

N=55, donde “N” es el número de observaciones o casos analizados.

De manera similar ocurre cuando se revisa la asociación del nivel de democracia con otros aspectos, como el número de refugiados y la libertad para visitar, este último medido a partir del índice de pasaportes de Henley, donde el valor asignado a cada país refiere la cantidad de países a los que sus ciudadanos pueden viajar. Resulta destacable que, además de las políticas de integración migratoria, el nivel de democracia está asociado con la libertad que tienen los ciudadanos para viajar a otros destinos internacionales. Lo mismo ocurre con la cantidad de refugiados de determinado país, pero aquí la asociación ocurre en una dirección opuesta, en la que un mayor nivel de democracia está asociado con un mayor número de refugiados.

Los resultados sugieren que en los regímenes no democráticos y autoritarios existe poca empatía y tolerancia hacia la población inmigrante, lo que motiva el rechazo hacia ese sector y la implementación de medidas que, además de limitar su entrada, se caracterizan por adoptar políticas de integración muy limitadas.

Gráfica 1. Política de integración
migratoria por régimen político (2019)

Nota: Para efectos de interpretación y de representar la información de manera más esquemática se hicieron algunos ajustes en el reagrupamiento de las escalas que considera el índice, donde, por ejemplo, el grupo de países cuya evaluación es “ligeramente desfavorable” se incluye en el bloque de aquellos con una PIM “desfavorable”.

Fuente: elaboración propia.

En la gráfica se aprecia con mayor detalle lo expuesto con anterioridad. En los regímenes democráticos prevalecen políticas de integración que son evaluadas de medianamente favorables a favorables (es decir, 76.4% de los países analizados), mientras que también en democracias imperfectas (pero con un grado inferior en el índice de democracia) y regímenes híbridos, predominan las políticas desfavorables y muy desfavorables (23.6%).

En síntesis, de los 56 países analizados, sólo en 7% de ellos existe una política de integración migratoria favorable, donde se ubican países como Canadá, Finlandia y Suecia, cuyos regímenes son considerados plenamente democráticos. Portugal figura como un caso excepcional dentro de los países que cuentan con una evaluación favorable en sus políticas migratorias, ya que es el único que posee una democracia imperfecta al tener una puntuación de 7.8 en el índice de democracia.

De acuerdo con la evaluación del MIPEX, 16% de los países analizados cuenta con políticas ligeramente favorables, mientras que casi 53% con políticas cuyo estatus es regular o medianamente favorable, donde el régimen predominante, según se muestra en la parte inferior de la gráfica, es la democracia imperfecta. Finalmente, en 23.6% de los países restantes cuentan con políticas migratorias desfavorables y muy desfavorables, donde subyacen regímenes híbridos y de corte autoritario.

V. Conclusiones

El cambio es una característica sine qua non de la sociedad, y la migración forma parte de ella, por lo que este fenómeno estará sujeto a cambios mientras los factores que la involucran y determinan su dinámica sufran alteraciones.

La emergencia sanitara global de la COVID-19 ha detenido el curso de la
dinámica migratoria conocida hasta antes de 2020, donde el proceso de globalización económica desempeña (y seguirá desempeñando) un papel fundamental, por lo que en el primer apartado se hace explícita la relación que guardan la globalización con el desempeño económico y la dinámica migratoria, lo cual deja claro el papel que desempeña la globalización en las actuales relaciones económicas internacionales y la manera en que este proceso y la migración internacional han estado articuladas a lo largo del tiempo.

La crisis del “gran confinamiento” representa un punto de inflexión en la historia de la humanidad por los cambios que están suscitando. Estos merecen ser estudiados para prever posibles efectos adversos y actuar en aras de aminorarlos; sin embargo, la disponibilidad de datos existentes sobre migración es limitada, por lo que prever el comportamiento que eventualmente tendrán los flujos migratorios no es una labor sencilla, máxime en el contexto de una coyuntura cuyas repercusiones siguen reproduciéndose de forma diferenciada.

Entre las tendencias de la dinámica migratoria internacional, se asume que tras la pandemia causada por el nuevo coronavirus en los Estados más afectados por la crisis del “gran confinamiento”, y que constituyen las economías más desarrolladas, los flujos migratorios hacia esos países disminuyan, con lo que se espera que, en la medida en que sus economías sigan siendo azotadas por la crisis aún inconclusa, haya un cambio en la densidad migratoria dentro de los principales corredores migratorios. Si bien no se vislumbra un cambio en el destino de los migrantes, sí una disminución sustancial en la movilidad, donde, paradójicamente, las remesas seguirán ocupando una posición privilegiada.

Los desafíos a los que se enfrentan las personas migrantes en el contexto político internacional actual son diversos y no se circunscriben al ámbito económico; por ejemplo, el surgimiento de regímenes autoritarios, que se han aprovechado de la coyuntura, pone en vilo el destino de los migrantes en tanto los países opten por seguir implementando, más allá de las restricciones de distanciamiento social ante el temor de la aparición de nuevas variantes del virus Sars-CoV-2, políticas de no integración cuyo fin último es repeler la entrada de migrantes.

Ante este panorama, la gobernanza migratoria atraviesa por una situación que la obliga a replantearse los nuevos retos a los que los migrantes se enfrentan en un contexto de crisis mundial que está reconfigurando la dinámica migratoria, la cual se ha trastornado por la combinación de dos procesos: la pandemia y el (re)surgimiento de autoritarismos, cuyos efectos se erigen como una oportunidad para reafirmar la centralidad de los derechos de los migrantes y mejorar su tambaleante condición.

VI. Bibliografía

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1 La desglobalización, que puede ser de tipo política, económica y/o social, es el proceso inverso al de globalización que ocurre cuando se reduce la creación de redes de integración e interdependencia entre los países a distancias multicontinentales. La desglobalización es un fenómeno conocido y observable en la historia que puede ser comprobable empíricamente mediante el empleo de indicadores e índices. Cfr. Keohane, Robert y Nye, Joseph, “Introduction”, en Nye, Joseph y Donahue, John (eds.), Governance in a Globalizing World, Washington, D. C., Brookings Institution Press, 2000, p. 6.

2 Puesto que, como se mencionó antes, la globalización es un proceso multidimensional y no sólo económico, como predominantemente se ha concebido. La globalización, en una acepción más amplia como la que ofrece Norris, está constituida de elementos políticos, sociales y culturales, por mencionar algunos. Cfr. Norris, Pippa, op. cit., pp. 155-177.

3 Osterhammel, Jürgen y Petersson, Niels, Breve historia de la globalización. Del 1500 a nuestros días, Buenos Aires, Siglo XXI, 2019, p. 28.

4 Gygli, Savina et al., “The KOF Globalisation Index – revisited”, The Review of International Organizations, núm. 14, 2019, p. 550.

5 Muñoz Jumilla, Alma, “Efectos de la globalización en las migraciones internacionales”, Papeles de Población, México, núm. 33, julio-septiembre de 2002, disponible en: https://www.scielo.org.mx/pdf/pp/v8n33/v8n33a2.pdf.

6 McAuliffe, Marie y Triandafyllidou, Anna (eds.), Informe sobre las migraciones en el mundo, Ginebra, Organización Internacional para las Migraciones en el Mundo, 2022, disponible en: https://publications.iom.int/books/informe-sobre-las-migraciones-en-el-mundo-2022.

7 Idem.

8 Engler, Philipp et al., “La migración hacia economías avanzadas puede estimular el crecimiento”, Blog del Fondo Monetario Internacional, 19 de junio de 2019, disponible en: https://www.imf.org/es/Blogs/Articles/2020/06/19/blog-weo-chapter4-migration-to-advanced-economies-can-raise-growth#:~:text=Una%20de%20las%20principales%20razones,con%20una%20poblaci%C3%B3n%20m%C3%A1s%20joven.

Es importante matizar que, aunque no existe un consenso, otros estudios señalan que “…los
países de ingresos bajos tienen tasas bajas de emigración, lo que podría explicarse por el hecho de que un ingreso insuficiente no permite acumular los fondos necesarios para migrar…”. Complementariamente, otros análisis evidencian que “…la emigración aumenta con el incremento del nivel de ingresos, hasta un punto en que los ingresos más altos que permiten una mayor emigración pasan a ser una influencia estabilizadora que reduce las partidas desde ese país”. McAuliffe, Marie y Triandafyllidou, Anna (eds.),
op. cit., pp. 206-207.

9 Raghavan, Chakravarthi, “Globalización y movimientos migratorios”, Alternativas Sur, Madrid, vol. 3, núm. 1, 2004, p. 28.

10 Muñoz, Alma, op. cit., p. 16.

11 Ibidem, p. 19.

12 Mella, José María, “Covid-19 y migraciones en la OCDE”, blog de la Asociación Española de Ciencia Regional, 17 de noviembre de 2021, disponible en: https://aecr.org/es/covid-19-y-migraciones-en-la-ocde/.

13 Grossman, Gene y Helpman, Elhanan, “Globalization and Growth”, American Economic Review: Papers and Proceedings 2015, vol. 105, núm. 5, mayo de 2015, p. 103.

14 El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) define el desarrollo como “…un proceso mediante el cual se amplían las oportunidades de las personas, [las cuales] son diversas y pueden cambiar en el tiempo, pero las más esenciales para cualquier nivel de desarrollo son: una vida prolongada y saludable, el acceso a la educación y disponer de los recursos para disfrutar de un nivel de vida decente…”. PNUD, Informe sobre Desarrollo Humano 1990, Bogotá, Tercer Mundo Editores, 1990, p. 33.

15 Organización Mundial de la Salud, “Alocución de apertura del Director General de la OMS en la rueda de prensa sobre la COVID-19 celebrada el 11 de marzo de 2020”, comunicado de prensa, 11 de marzo de 2020, disponible en: https://www.who.int/es/director-general/speeches/detail/who-director-general-s-opening-remarks-at-the-media-briefing-on-covid-19---11-march-2020.

16 Cervantes, Osmar, “¿Desglobalización? La crisis financiera de 2008, el Brexit y el arribo de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos de América”, Estudios Políticos, núm. 57, septiembre-diciembre de 2022, p. 279.

17 Gopinath, Gita, “The Great Lockdown: Worst Economic Downturn since the Great Depression”, International Monetary Fund Blog, 14 de abril de 2020, disponible en: https://www.imf.org/en/Blogs/Articles/2020/04/14/blog-weo-the-great-lockdown-worst-economic-downturn-since-the-great-depression.

18 Idem.

19 Organización Internacional para las Migraciones, “Datos sobre migración relevantes para la pandemia de COVID-19”, portal de datos sobre migración, disponible en: https://www.migrationdataportal.org/es/themes/datos-sobre-migracion-relevantes-para-la-pandemia-de-covid-19 -principales-tendencias.

20 World Bank Group, World Development Report. Finance for an Equitable Recovery, Washington, D. C., Banco Mundial, 2022, p. 50.

21 Organización de las Naciones Unidas, “Migración en 2021: Aumenta el número de refugiados y migrantes pese a las restricciones de viaje”, Noticias ONU, 28 de diciembre de 2021, disponible en: https://news.un.org/es/story/2021/12/1501972#:~:text=Hasta%20el%20mes%20de%20noviembre,cuanto%20al%20n%C3%BAmero%20de%20desplazados.

22 Comisión Económica para América Latina y el Caribe, “Los efectos del COVID-19: una oportunidad para reafirmar la centralidad de los derechos humanos de las personas migrantes en el desarrollo sostenible”, Informes COVID-19 de la CEPAL, noviembre de 2020, disponible en: https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/d299b9bd-6fab-4a13-a35d-ac698338fb23/content - :~:text=Los migrantes están muy expuestos,de vivienda y la pobreza.

23 Proyecto de investigación “COVID-19 Government Response Tracker”, Universidad de Oxford, Blavatnik School of Governmet, disponible en: https://www.bsg.ox.ac.uk/research/covid-19-government-response-tracker.

24 McAuliffe, Marie y Triandafyllidou, Anna (eds.), op. cit., p. 36.

25 McAuliffe, Marie et al., “The Challenge of Real-Time Analysis: Making Sense of the Migration and Mobility Implications of COVID-19”, Migration Policy Practice, núm. 2, 2020, p. 21.

26 Banco Mundial, “World Bank Predicts Sharpest Decline of Remittances in Recent History”, comunicado de prensa, 22 de abril de 2020, disponible en: https://www.worldbank.org/en/news/press-release/2020/04/22/world-bank-predicts-sharpest-decline-of-remittances-in-recent-history.

27 Banco Mundial, “Defying Predictions, Remmitance Flows Remain Strong During COVID-19 Crisis”, comunicado de prensa, 12 de mayo de 2022, disponible en: https://www.worldbank.org/en/news/press-release/2021/05/12/defying-predictions-remittance-flows-remain-strong-during-covid-19-crisis.

28 Idem.

29 McAuliffe, Marie y Triandafyllidou, Anna (eds.), op. cit., p. 23.

30 Organización Internacional para las Migraciones, op. cit.

31 Incluso hay países donde las remesas han alcanzado máximos históricos, tal es el caso de Pakistán, donde las remesas, desde 2019, representaron el 8% de su PIB. Algo similar ocurrió en México en el año 2000, donde las remesas aumentaron en relación con el año anterior.

32 La Organización Internacional para las Migraciones divide al mundo en seis grandes regiones. En orden descendente, según el número de muertes y desaparecidos: El Mediterráneo, África, Las Américas, Asia, Asia Occidental y Europa.

33 McAuliffe, Marie y Triandafyllidou, Anna (eds.), op. cit., p. 30.

34 Véase el Apéndice B del Informe sobre las Migraciones en el Mundo de la OIM; McAuliffe, Marie et al., op. cit., p. 178.

35 Comité Internacional de la Cruz Roja, “Los desafíos humanitarios de la migración”, 2021, disponible en: https://www.icrc.org/es/actividades/los-desafios-humanitarios-de-la-migracion.

36 McAuliffe, Marie et al., op. cit., p. 173.

37 Ibidem, p. 173.

38 Human Rights Watch, Future Choices. Charting an Equitable Exit from the Covid-19 Pandemic, Estados Unidos de América, HRW, 2021, p. 65, disponible en: https://www.hrw.org/sites/default/files/media_2021/10/globalcovid0321_web.pdf.

39 Ibidem, p. 66.

40 Para profundizar en la metodología, véase el Indice de Políticas de Integración Migratoria 2020 (MIPEX), disponible en: https://www.mipex.eu/what-is-mipex.

41 Varieties of Democracy, proyecto “Pandemic Backsliding: Democracy During COVID-19 (March 2020 to June 2021)”, 2022, disponible en: https://v-dem.net/pandem.

42 La matriz de correlación muestra el grado de asociación entre el nivel de democracia y otros aspectos migratorios, el cual está dado por el Coeficiente de Correlación de Pearson que toma valores entre 1 y -1; en la medida en que éste se aproxima a los valores extremos de ese rango, mayor es el grado de asociación entre las variables. El signo indica la dirección de la relación y ésta puede ser positiva o negativa, en esta última el valor de una variable tiende a incrementarse, mientras que el valor de la otra desciende. Cabe mencionar que se optó por el análisis de correlación lineal debido a que este modelo fue el que obtuvo un coeficiente de determinación mayor, así como por la forma en que están distribuidos los puntos.

43 Economist Intelligence Unit, Democracy Index 2020, disponible en: https://www.eiu.com/n/campaigns/democracy-index-2020/.

44 Indice de Políticas de Integración Migratoria 2020, cit.

45 ACNUR, Buscador de datos de refugiados, disponible en: https://popstats.unhcr.org/refugee-statistics/download/.

46 Henley & Partners, The Henley Passport Index, 2023, disponible en: https://www.henleyglobal.com/passport-index/ranking.

* Profesor-investigador de tiempo completo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: pgonzalezulloa@politicas.unam.mx.

** Profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: osmar@politicas.unam.mx.